Activismo LGBTQ y esperanza

 

A nivel internacional se celebra junio como el mes del orgullo LGBTQ. Entre las diversas actividades que se llevan a cabo la más famosa es la “Marcha del Orgullo” la cual se celebra en los Estados Unidos desde el año 1999. La fecha rememora una serie de eventos que tuvieron lugar en la ciudad de Nueva York en 1969. En la madrugada del 28 de junio de aquel año, la policía local allanó un bar frecuentado por personas gay. La incipiente comunidad del momento, cansada de sufrir constantes vejaciones, se reveló y una muchedumbre comenzó a lanzar monedas y botellas contra las autoridades. Los días siguientes se vieron marcados por insurrecciones similares en Greenwich Village que dieron lugar al surgimiento del movimiento social LGBTQ.

En 1971 se configuró en México la primera asociación a favor de los derechos de las personas LGBTQ que llevó por nombre Frente de Liberación Homosexual (FLH). La agrupación surgió a propósito del despido de un trabajador de una tienda departamental ante la sospecha de su orientación sexual. Durante el año 1978 se dieron participaciones de movimientos homosexuales en varias marchas como la conmemorativa de los 25 años de la Revolución Cubana y la de los 10 años del movimiento estudiantil de 1968. Finalmente, en 1979 se llevó a cabo la primera Marcha del Orgullo Gay en la Ciudad de México.

En nuestro país, el número 41 se identifica frecuentemente con la homosexualidad. Esta relación tiene raíz histórica. El 20 de noviembre de 1901, en una redada fueron arrestados 41 hombres homosexuales que se encontraban en una fiesta privada. Los periódicos de la época reseñaron la noticia haciendo mofas y ridiculizando a los asistentes. Los más adinerados lograron salir libres. El resto fue enviado al frente en la Guerra de Castas que se libraba en Yucatán. Según creen algunos historiadores, todos fueron asesinados.

No ha sido una lucha fácil. Aún hoy día las personas LGBTQ no son reconocidas en todos sus derechos. Un ejemplo es el tema del matrimonio. En México, el casamiento entre personas del mismo sexo es legal solo en 27 de las 32 entidades federativas. En Durango, por ejemplo, no es todavía aprobado. Por ello las personas homosexuales deben acudir a otro estado y luego oficiar un amparo ante tribunal para su reconocimiento.

Definitivamente, amigo radioescucha, la lucha del movimiento gay debe recordarnos la necesidad de sentar las bases de la tolerancia como fundamento de la democracia. Es a través del respeto y el diálogo que podremos sedimentar una sociedad en la que la diversidad pueda brillar. En estos momentos en que México vive días tan amargos por la crisis económica, sanitaria y moral que atravesamos, es propicio recordar al activista estadounidense Harvey Milk cuando decía que “Sé que no se puede vivir solo de la esperanza, pero sin ella, la vida no vale la pena».

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