Acusan torturas ordenadas por Nicolás Maduro

Estados Unidos (04/07/2019).- Manuel Cristopher Figuera, exjefe de inteligencia venezolana, admitió ante autoridades de Estados Unidos que el líder bolivariano Nicolás Maduro le solicitó encarcelar y torturar a opositores, lo cual le llevó a perder la fe en el Gobierno.

Figuera, quien desertó del Gobierno venezolano, narró a agentes de Estados Unidos sus años al servicio de Maduro, así como su intento para derrocarlo en abril pasado.

«Yo estoy como el soldado que iza la bandera al revés, que es una señal de auxilio universal», dijo el general a The Associated Press.

«Mi misión es buscar auxilio para que me ayuden a liberar a mi país de la desgracia que está viviendo».

El martes, Figuera se reunió con el enviado especial estadounidense para Venezuela, Elliott Abrams, con quien realizó una entrevista de siete horas en los que describió como órdenes directas de Maduro una serie de abusos, incluyendo detenciones arbitrarias y siembra de evidencias para inculpar a opositores.

Las acusaciones -que AP no pudo verificar- surgen a medida que aumenta el escrutinio sobre el respeto del Gobierno de Maduro a los derechos humanos. El capitán de corbeta Rafael Acosta Arévalo falleció la semana pasada después de ser arrestado con síntomas posibles de haber sufrido torturas.

Primero como subdirector de la Dirección de Contrainteligencia Militar (DGCIM) y luego director del temido Servicio de Inteligencia Bolivariana (SEBIN), Cristopher Figuera permaneció junto a Maduro mientras la situación en Venezuela seguía deteriorándose.

Durante la profundización de la crisis, dijo haber presenciado y jugado un papel en la consumación de abusos, tales como constatar indicios muy probables de torturas practicadas por terceros a varios prisioneros y no haber evitado la detención de Luis Carlos Díaz, un prominente periodista.

No obstante, el general aseveró que la orden más arbitraria fue la de perturbar el entorno íntimo de Juan Guaidó, presidente del Parlamento y reconocido como «Presidente interino» de Venezuela, para quebrar la moral del líder opositor.

Inicialmente, dijo, Maduro quería arrestar a la madre de Guaidó, pero cuando Figuera le comentó que padecía cáncer cambió de opinión y eligió a Roberto Marrero, un estrecho colaborador de Guaidó arrestado desde marzo por presuntamente encabezar una «célula terrorista» dedicada a perpetrar asesinatos.

«¿Qué hago para meterlo preso?», recordó el general haber preguntado a Maduro durante una tensa reunión celebrada en Fuerte Tiuna menos de 72 horas antes de la detención de Marrero.

«Me dijo: ‘Eso no es mi problema. Mételo preso, siémbrale armas. Ve qué haces'».

Fue entonces que Figuera sugirió pedirle armas al Ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, pero Maduro le ordenó acudir a otro general al que pidió a la AP no identificar por nombre para proteger su seguridad.

«Así se hizo», dijo el venezolano. «Se hizo un equipo multidisciplinario, (ese general) sembró las armas, facilitó ese procedimiento y después yo desde la dirección del SEBIN, se hizo la aprehensión».

La AP solicitó un comentario al ministro de Comunicación de Venezuela, Jorge Rodríguez, un funcionario allegado a Maduro, pero no recibió respuesta.

Aunque el general dice dormir tranquilo ya que, asegura, nunca ordenó o participó en actos de tortura, Figueroa podría comparecer com testigo ante la Corte Penal Internacional (CPI) por su «corresponsabilidad» en el arresto de Marrero y otras detenciones arbitrarias.

La CPI mantiene una investigación preliminar sobre los presuntos crímenes de lesa humanidad perpetrados por el Gobierno de Maduro y denunciados por varios países.

Figueroa asegura que durante los seis meses que estuvo al frente del SEBIN, dijo haber mejorado las condiciones de reclusión en la prisión llamada el Helicoide, en Caracas, donde permanecen opositores de renombre y los prisioneros tienen más acceso a abogados y médicos.

El militar también mencionó que en diciembre de 2018 liberó a cerca de 70 personas que permanecían retenidas debido a que las boletas de ex cancelación se incumplían, a veces durante más de un año, a cambio de cuantiosas sumas de dinero.

«Antes de mi llegada, eso era un centro de extorsión y secuestro», indicó. «Traté de cambiarlo, pero es una cultura que no es fácil».

No obstante, admitió haber seguido fielmente instrucciones de espiar –en persona, vía telefónica o electrónica– a cerca de 40 opositores, y de rendirle informes a Maduro cada dos horas sobre sus movimientos.

En febrero, Estados Unidos agregó a Cristopher Figuera a una lista de más de 100 funcionarios venezolanos sancionados por su presunta participación en tortura masiva, violaciones masivas de derechos humanos y persecución masiva contra quienes desean un cambio democrático en Venezuela.

Sin embargo, el Gobierno del Presidente Donald Trump le retiró las sanciones poco después de que desertara y reconociera a Guaidó como el Presidente legítimo de Venezuela en un intento de persuadir a otros oficiales militares a imitar sus pasos. Hasta el momento nadie lo ha hecho.

Maduro ha tildado a Cristopher Figuera de traidor que estuvo infiltrado por la CIA hace más de un año. Él rechazó la acusación y dijo que -por instrucciones del Presidente venezolano- se reunió con un funcionario de la CIA en República Dominicana en marzo de 2018 con la meta de lograr una tregua que incluyera la liberación del estadounidense Joshua Holt, quien llevaba casi dos años tras las rejas y enfrentando cargos al parecer fraudulentos sobre porte ilegal de armas. Su liberación habría sido a cambio de no imponer sanciones al petróleo venezolano.

«Yo fui con mis temores porque de repente uno está influenciado con tantas películas y yo dije, bueno, estos tipos me pueden desaparecer a mí», recordó.

Información de Reforma

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