¡Adiós ‘Manolo’!

Fernando Benito

Conocí a Manuel Olivas por allá de 1999, año en el que un servidor organizó la Liga de Futbol de Medios de Comunicación, en la que participaban prácticamente todas las empresas relacionadas con este rubro.

El «Oso» como era llamado por su gente cercana, se desempeñaba como el portero del equipo de Megacable y vaya si sobresalía en los partidos por la personalidad que emanaba, siempre gritando, arengando a sus compañeros y dándole de primera mano sus impresiones al árbitro en turno.

Desde el principio tuve una relación de respeto y cordialidad con Manuel, ya que si algo lo caracterizaba era esa facilidad de entrar con la gente, con todo y sus demostraciones egocéntricas, que bueno, para quienes lo tratamos un poco más, aceptamos que era una parte natural de su forma de ser y lo acatábamos de buen gusto, después de todo, quién en este mundo no quiere alguna vez destacar sus cualidades al hacer las cosas bien en cualquiera de las actividades que realizamos.

Por un buen tiempo le perdí la pista. Por conocidos y amigos de «Manolo», sabía que trabajaba en lo que siempre le apasionó; ser cronista de equipos profesionales, así es que narró infinidad de juegos de beisbol de Acereros de Monclova, Saraperos de Saltillo y últimamente de Algodoneros Unión Laguna, además de que laboró en algún medio de Estados Unidos.

Fue capaz de reponerse a una dura experiencia que le puso el destino y demostró un gran carácter al buscar continuamente las oportunidades para mantenerse vigente en esta difícil profesión.

A GREM, llegó propuesto por la directiva de Algodoneros para incorporarse al grupo de comentaristas, demostrando de inmediato su capacidad al frente del micrófono, al enriquecer de manera notable la crónica de los partidos de la novena guinda, situación que no pasó desapercibida para la afición, que pronto comenzó a emitir mensajes resaltando su impecable trabajo.

Al enterarnos de su deceso, sufrimos esa extraña sensación que deja el vacío, cuando personas de tu entorno se van sin que haya explicación de por medio y nos duele bastante que haya quedado trunco su proyecto de vida.

Tengo buenos amigos en esta preciosa profesión, con todo y que tengo diferencias con ellos. Aarón Arguijo, Humberto Vázquez, Arturo Zavaleta, Christian Padilla y Rafael Rosell son algunos de los que consideró así, en el caso del buen «Manolo», no era en este momento mi amigo… pero creo que estaba en camino de serlo.

Descansa en Paz, «Oso».

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