AMLO y el sindicalismo: ver para creer

 

La liberación de Elba Esther Gordillo, exdirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, reaviva las especulaciones en torno al futuro del sindicalismo corporativista en México. Las señales son tan contradictorias que, incluso, hubo quien interpretó la exoneración de “la maestra” como una primera muestra de la amnistía ofrecida por AMLO; otros más, como el último gran fracaso del gobierno de Peña. Quienes siguen a López Obrador aseguran que, a los caciques sindicales, se les acabó su tiempo, pues en la gestión del tabasqueño no habrá cabida para los corruptos.

No obstante, la cercanía con Napoleón Gómez, líder de los mineros, y con amplios sectores de la Coordinadora Nacional de docentes, así como la designación de candidatos por la alianza “Juntos Haremos Historia” que fueron líderes sindicales en diversos puntos del país, debilitan esas afirmaciones. Pese a todo, AMLO continúa afirmando que, en su gobierno, habrá “democracia sindical”. Es necesario recordar que el corporativismo permitió al PRI, durante décadas, ser el partido hegemónico al sustentar su permanencia en el poder, en el control que los gremios ejercían sobre sus afiliados.

La influencia que alcanzaron los líderes de los grandes sindicatos era tal, que no pocos presidentes negociaron toda clase de privilegios a cambio de estabilidad laboral y de los votos que les garantizaran la victoria a su partido. Para algunos analistas, el triunfo contundente de Andrés Manuel lo libera de esa dependencia hacia los sindicatos y la derrota estrepitosa del PRI es signo inequívoco de la muerte de la maquinaria electoral de ese partido. Sin embargo, hay quienes aseguran que el resultado obtenido no hubiera sido posible si la locomotora sindical no hubiera operado a favor de Morena y su alianza, ya que el día de la elección la maquinaria trabajó como en sus mejores tiempos, pero en contra del partido que la creó.

Más allá de las distintas versiones sobre el papel que jugaron los sindicatos en la pasada elección presidencial, lo cierto es que habrá un reacomodo en las estructuras del poder en México, y los gremios, sin lugar a dudas, se verán afectados en sus dinámicas internas. En el caso del sindicato magisterial, deberá definir si sostiene la aventura del PANAL, partido creado por Elba Esther Gordillo o si, una vez perdido el registro federal como organismo político, prefiere replegarse y concentrar sus esfuerzos en negociar con el próximo gobierno.

Definitivamente amigo radioescucha, los sindicatos son necesarios en sociedades como la nuestra, donde los derechos laborales pueden ser vulnerados; sin embargo, el empoderamiento de los líderes gremiales en México no ha redundado en mejores condiciones generales para los trabajadores del país; en contraste, ha sido muy útil para llenarlos de privilegios indebidos. De allí la esperanza, para algunos infundada, de que con AMLO muera el corporativismo sindical. Y aquí, como Santo Tomás: ver para creer.

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