Ciencia y sociedad juntas de la mano

 

Año con año, el 1 de diciembre se conmemora el día mundial de la lucha contra el VIH. En momentos como los actuales, es pertinente revisar la historia reciente para establecer algunas semejanzas entre el SIDA y el Covid-19. Más allá de las evidentes diferencias en los modos de contagio y los síntomas de una y otra enfermedad, resaltan las similitudes que puedan tener lugar entre ambas epidemias. No nos referimos exclusivamente a las semejanzas biológicas, sino también a las sociales.

En primer lugar es pertinente recordar que ambas afecciones son causadas por virus que en algún momento saltaron de una especie animal a la humana. En el caso del VIH, se tiene la certeza que provino de los chimpancés. En el del SARS-Cov-2 todavía no se tiene completa seguridad, aunque se sospecha que haya provenido de los murciélagos. En ambas ocasiones, la noticia de la nueva enfermedad generó afectaciones psicológicas ante la incertidumbre, así como también estigmas contra poblaciones particulares.

En este sentido, tal y como se hizo evidente en ambas experiencias, el enfoque excesivo en grupos de riesgo trajo consecuencias negativas. Con el VIH ocurrió que la delimitación en personas gays, hemofílicas o consumidores de heroína promovió la relajación de las medidas de precaución de otros grupos sociales. Esto facilitó la esparsión del virus. Algo similar ocurrió con el Covid. El énfasis exagerado en adultos mayores y personas con otras comorbilidades trajo consigo la distensión de otros sectores. Por ejemplo, los jóvenes, quienes creían falsamente que no podían desarrollar síntomas graves

Otra semejanza importante a tomar en cuenta son las medidas de prevención. Mientras el contagio del VIH se puede eludir mediante el uso de preservativos y el del Sars-Cov-2 portando cubrebocas, ninguna de las dos medidas en 100% efectiva. Por ello, es necesario también el sostenimiento de estudios científicos que logren producir fármacos para el tratamiento y cura de tales enfermedades. Idealmente, podrá desarrollarse una vacuna contra el VIH tal y como ha sido posible con el coronavirus.

Definitivamente, amigo radioescucha, tanto el VIH como el SARS-Cov-2 son virus que llegaron para quedarse. Luego de las reacciones de miedo iniciales viene un período en el que con cabeza fría se atiende y lidia con el problema. En ambas casos, el control solo es posible si junto a los estudios científicos para el desarrollo de fármacos tiene lugar un amplio y sostenido proceso de concientización social para la prevención y reducción de la curva de contagios. Ciencia y sociedad juntas de la mano ante las enfermedades emergentes.



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