Con todo y salvavidas

 

En México se han perdido más de un millón de empleos. Entre abril y mayo cerraron alrededor de 9 mil 984 negocios. Esto equivale a unos 164 empresas que clausuran a diario incluyendo los fines de semana. Esta cifra de quiebras representa prácticamente la mitad de los negocios creados durante todo 2019. Sin lugar a dudas, la pandemia del Covid-19 es la causa principal de esta crisis. Sin embargo, debe recordarse que la economía mexicana había presentado índices de decrecimiento durante 2019 ante la incertidumbre que generaba la gestión gubernamental de la 4T.

La superación de la crisis sanitaria y económica por el Covid-19 depende en mucho de la acción gubernamental. Los principales gobiernos del mundo han dedicado recursos importantes a la protección y cuidado de sus economías. Alemania, por ejemplo, destinó ayudas que equivalen a un 32% de su PIB, mientras que México ha dedicado un exiguo 0.2% a la protección de sus empresas y los empleos que ellas generan. No debe extrañarnos, en consecuencia, que en este momento la mayoría de los mexicanos considere que debe dársele prioridad a la recuperación de la economía aunque eso signifique aceptar el daño a la salud.

Sin embargo, el presidente Andrés Manuel López Obrador se ha hecho de oídos sordos ante muchas de las sugerencias que han surgido. La Coparmex, por ejemplo, propuso tres medidas a las que llamaron los Remedios Solidarios y que protegerían 20.6 millones de empleos. Los apoyos propuestos servirían para ayudar a las empresas a mantener los empleos, así como brindar un seguro para aquellos trabajadores que quedaron desempleados por la crisis e incentivar a la creación de nuevos puestos de trabajo. Las medidas costarían alrededor de un 1% del PIB y se pagarían por sí mismas puesto que los trabajadores y las empresas aportan el 7% del PIB por ISR.

El T-MEC llega en buen momento porque habilita la inversión, pero el acuerdo no activará la economía por sí mismo. Es necesaria la creación de un ambiente de confianza en el que no se cambien las reglas en medio del juego, en el que no se afecte el Estado de Derecho y en el que las consultas públicas se hagan, sí, pero dentro de la normativa legal y no para justificar lo que ya decidió el presidente con antelación. La confianza empresarial lleva siete meses consecutivos con niveles negativos y ello se refleja en que México haya dejado de estar incluida entre las 25 economías más atractivas para la Inversión Extranjera en el mundo.

Definitivamente amigo radioescucha, la llegada del T-MEC es una bocanada de aire en medio de la asfixia que vive la economía mexicana. Esta bocanada durará muy poco si no viene acompañada de medidas gubernamentales que apoyen la recuperación económica a través de la creación de confianza en el respeto al Estado de Derecho. El presidente López Obrador pareciera dejar en claro que le interesa más la agenda política de 2021 que el bienestar de la mayoría de los Mexicanos. Queda de la ciudadanía hallar alternativas a través del Poder Legislativo y los gobiernos locales para contener los efectos de la crisis por el bien de la nación, o nos hundiremos con todo y salvavidas.



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