CRISTALES. AMLO: aprobación popular y reprobación cupular

No recuerdo, al menos en los últimos 60 años, un gobierno federal que haya tenido tanta aprobación popular y, al mismo tiempo, tanta reprobación de la cúpula del círculo rojo, al que pertenece la gente políticamente involucrada, que está bien informada, que participa activamente y discute propuestas, proyectos e ideas. Según la encuesta publicada ayer en El Financiero, Andrés Manuel López Obrador registra en septiembre una aprobación ciudadana de 68%, 1% más que en agosto. En honestidad, la opinión positiva pasó de 58 a 63%, mientras que en liderazgo subió de 53 a 60% y en capacidad para dar resultados del 43 al 48%; también el porcentaje de quienes le creen al primer mandatario cuando da los mensajes a la nación para explicar sus acciones de gobierno ascendió del 48 al 59. Es decir, que los bonos presidenciales siguen al alza entre la mayoría de los ciudadanos.

En contra parte, periodistas, dirigentes empresariales, académicos, analistas e intelectuales –que son minoría en este país nuestro-, están preocupados por las acciones y decisiones del titular del Ejecutivo que no tiene contrapeso alguno del Legislativo. Y el Judicial va por el mismo rumbo. En teoría, la división de poderes garantiza el equilibrio y debe poner límites a la voluntad del gobernante, pero en la práctica hay retrocesos autoritarios que comprometen ese equilibrio y se pretende presentarlos como parte de una histórica transformación, máxime que López Obrador se comprometió a que restablecería el auténtico Estado de derecho, en el que nada esté al margen de la ley y nadie por encima de ella, lo que debería incluirlo.

Hay el temor fundado de que quien sustituya a Eduardo Medina Mora como ministro de la SCJN, sea un incondicional del presidente y el Ejecutivo se erija como el único Poder, por lo que el primer mandatario tiene en sus manos la oportunidad de disipar ese temor, cambiando el amenazante color del cristal del presidencialismo autocrático por el democratizante color del cristal del respeto al equilibrio e independencia de los Poderes, que es determinante en el imperio del Estado de derecho en un país como el nuestro, donde en la percepción hacia la figura presidencial prevalece la aprobación popular y la reprobación cupular.

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

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