CRISTALES. AMLO: de la popularidad a la efectividad

Popularidad no necesariamente es efectividad. En la encuesta que publicó El Financiero esta semana, la aprobación hacia el presidente López Obrador es de 68% contra 31% de rechazo. Hay quienes manifiestan su incredulidad, argumentando que esto es posible con el nulo crecimiento económico, el récord de muertes violentas y el incremento del desempleo, entro otros factores. Sin embargo, el alto índice de popularidad presidencial no significa necesariamente que se esté gobernando en forma correcta. Prueba de ello es que, en materia de seguridad, el 52% califica mal y muy mal a la política aplicada y solo 26% con bien o muy bien. En materia económica, sólo tiene una aprobación de 39%. Y aunque el crecimiento de la economía es de cero, el poder adquisitivo de los salarios sí ha crecido y los programas sociales han mejorado de alguna manera el nivel de vida de gran parte de la población más desprotegida.

El alto nivel de aceptación presidencial, sobre todo, en los sectores con más carencias, se explica por los beneficios directos que reciben a través de los apoyos de los programas sociales. Se debe tomar en consideración que sólo una minoría de la población nacional, que es la que no está de acuerdo con las políticas de gobierno, está más informada, por lo que cuenta con una mayor capacidad de análisis crítico, pudiendo ver el bosque y no sólo el árbol que le da sombra. Pero donde sí hay unanimidad es en la mala imagen que proyecta el Poder Legislativo, más aún, luego de que los diputados, con todo cinismo y refractarios a la austeridad, se autorizaron aumentar su aguinaldo el próximo año 70 mil 252 pesos, el 50%, ya que recibirán 60 días en lugar de 40, con lo que se van a embolsar 210 mil 756 pesos en 2020, además de que no pagarán impuestos por esa gratificación. ¿Qué le parece?

Pero volviendo al tema presidencial, su nivel de popularidad es el más alto a  un año de gobierno, comparado con todos sus antecesores, pero también es el que más críticas ha recibido en ese lapso por analistas y académicos, por lo que los que pecamos de optimistas, aún tenemos fe en que reflexione a conciencia y actúe en consecuencia para cambiar el confuso y difuso color de la incertidumbre por el preciso y conciso color de la confianza y la certeza, para ver el anhelado paso de la popularidad a la efectividad.

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

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