CRISTALES. Cambiar de hábitos… o cambiar de planeta

 

En esta ocasión nos referimos a la necesidad de cambiar de hábitos en torno al cuidado del medio ambiente. O cambiar de planeta, porque este ya se nos está acabando. O mejor dicho, nos lo estamos acabando. Pero como no es posible cambiar de planeta, tendremos que cambiar de costumbres y salir de nuestro nicho de comodidad. El calentamiento global no es una mentira, como afirma Donald Trump. El destino ya nos alcanzó: en los últimos 50 años  hemos extinguido la mitad de las especies animales existentes en el planeta. La Laguna ocupa el 4° lugar a nivel mundial con más alta contaminación por emanaciones de amoniaco, lo que afecta la calidad del aire, la salud humana y la esperanza de vida de los seres vivos e incide directamente en el cambio climático.

Para el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la Comarca Lagunera es una de las regiones más contaminadas del mundo debido a una serie de factores como el inadecuado manejo de los desechos industriales, a los plaguicidas que por décadas fueron utilizados en la agricultura, así como al hidroarsenicismo que es consecuencia de sobreexplotación de los mantos acuíferos, además de la mala calidad del aire por emanaciones vehiculares. La quema de basura continúa siendo una práctica común, al igual que la tira de escombro, desechos sólidos y vegetales en la calle. Todo esto la mayoría lo sabemos pero muy poco o nada hacemos por remediarlo. De ahí que es hora de empezar evitando el uso de las bolsas de plástico que se prohibirán a partir del próximo año, separando la basura orgánica e inorgánica, dejar de usar el coche en distancias cortas, apagar el motor mientras esperamos en el vehículo, aplicar las 3 R de la Ecología: reducir, reutilizar y reciclar; en fin, hay tanto que podemos hacer… y no hacemos.

Le recomiendo ver la serie Nuestro Planeta, en Netflix, que mucho nos da para tomar conciencia y actuar en consecuencia para cambiar el grisáceo e inerte color del cristal la contaminación de nuestro entorno local y mundial, por el radiante y promisorio color del cristal de la protección ambiental, pensando globalmente y actuando localmente, empezando por cambiar de hábitos, ante la imposibilidad de cambiar de planeta.

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

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