CRISTALES. Combate a la impunidad sin chivos expiatorios 

Rosario Robles Berlanga durmió anoche –si es que pudo dormir- en el penal de Santa Martha Acatitla y es la primera secretaria de Estado del sexenio de Enrique Peña  que es puesta tras las rejas por su presunto involucramiento en el escándalo de la Estafa Maestra. La incógnita es si doña Rosario será la ficha del dominó que caiga primero y haga caer a todas las demás fichas, que son  muchas, o se convertirá en el chivo expiatorio de AMLO como Joaquín Hernández ‘La Quina’ lo fue de Carlos Salinas, su hermano Raúl de Ernesto Zedillo y Elba Esther Gordillo de Peña Nieto. Porque un análisis objetivo de la investigación que reveló la Estafa Maestra permite concluir que el grado de culpabilidad de la extitular de Sedesol y de Sedatu es menor al que tienen los autores materiales y, sobre todo, los beneficiarios principales de la estafa multimillonaria que involucra a otras 4 secretarías, 6 dependencias federales –con Pemex a la cabeza-, universidades públicas y empresas fantasma.

Porque si el combate a la impunidad va en serio, las baterías deben apuntar al presidente anterior, ya que Juan Manuel Portal, exauditor superior de la Federación, aseguró que personalmente le informó a Peña Nieto de todas las irregularidades que derivaron en la detención de Robles, cuyo abogado, Julio Hernández asegura también que su cliente le informó al exmandatario de las observaciones hechas por la Auditoría a los convenios con universidades facturados a través de empresas fantasma. Sin embargo, se ve difícil que el brazo de la justicia llegue tan arriba, gracias al presunto pacto de impunidad entre AMLO y Peña, además de que el pecado de Rosario no fue le Estafa Maestra, sino enemistarse con López Obrador, cuando ambos militaban en el PRD y rompieron luego del caso Ahumada –con quien estaba involucrada sentimentalmente- y René Bejarano, el señor de las ligas.

No faltan quienes supongan que este caso es una cortina de humo más para desviar la atención de los tropezones y bandazos de la 4T, al asegurar que al final no va a pasar nada y Rosario correrá la misma suerte que Elba Esther Gordillo y Raúl Salinas, hoy en libertad, por lo que el gobierno federal puede y debe callarles la boca a sus detractores, cambiando el nebuloso color del cristal de la duda en torno a una verdadera lucha contra la corrupción por el claridoso color del cristal de la certeza de un combate a la impunidad sin chivos expiatorios.

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

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