CRISTALES. Compromiso individual y unidad nacional

Hoy se conmemora una efeméride que a la mayoría de los mexicanos le pasa de noche: el día de la Bandera. Hace 199 años, el 24 de febrero de 1821, Agustín de Iturbide enarboló la que se considera el primer lábaro patrio de nuestro país, la bandera del Ejército Trigarante o de las Tres Garantías, con tres franjas diagonales en blanco, rojo y verde, simbolizando la pureza de la religión católica, el ideal de independencia y la unión nacional entre mestizos, criollos y peninsulares. Hoy, las franjas son verticales, en las que el verde representa la esperanza, el blanco la pureza de los ideales y el rojo la sangre derramada por nuestros héroes. Esta  conmemoración fue instituida por Lázaro Cárdenas en 1937.

Por desgracia el fervor patrio es casi inexistente en las nuevas generaciones a las que les es ajeno el orgullo por su nación, así como de sus raíces y de su historia. Peor aún: ¿Cuántos conocen realmente sus raíces e historia y se han preguntado si son hijos dignos de la Patria? ¿Cuántos están dispuestos a comprometerse y dedicar todo su esfuerzo y sus capacidades para eliminar actitudes de mediocridad, conformismo e indiferencia? Si la mayoría sigue empeñada en seguir los patrones de conducta que nos han impedido llegar al primer mundo, no obstante que tenemos todo para lograrlo, es un hecho que la competencia extranjera derrotará a la incompetencia nacional. Basta de endosarle las culpas a otros y de seguir justificando la pequeñez propia.

Ser positivos y propositivos es la mejor actitud que debemos asumir como mexicanos, y este aniversario de nuestra Bandera, es propicio para darnos la oportunidad de volver la vista hacia nuestros valores patrios que nos identifican como país y ponerlos en práctica, así como para cambiar el color opaco del cristal de la apatía y el desarraigo de nuestros valores como mexicanos por el brillante color del cristal del amor a la Patria y a esta tierra que nos vio nacer y que sólo nosotros podemos hacerla más grande, fuerte y progresista en la medida que el compromiso individual y la unidad nacional para lograrlo, sean una realidad.

¿Está Usted dispuesto…? ¡Ánimo!

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