CRISTALES. Congreso de vergüenza

De veras que es de dar vergüenza el cínico papelón que juega la mayoría de Morena en el Congreso de la Unión, en su ambición desmedida por el poder y su afán de aferrarse a tener el control total del Legislativo, aunque con ello se lleven entre las patas a la Constitución. Sin importarles poner en riesgo la credibilidad del proyecto gubernamental y de generar más desconfianza de la que, de por sí, ya se han ganado senadores y diputados, los primeros se enfrascaron en una lamentable lucha entre Martí Batres, que pretendía  reelegirse como presidente de la mesa directiva, y Ricardo Monreal, que logró imponer finalmente a su candidata; y los segundos, que pretendían reelegir a Porfirio Muñoz Ledo en el mismo cargo en la Cámara alta, pero al bajarse de la contienda y dejársela al PAN, la aplanadora de Morena desechó ayer en dos ocasiones la propuesta blanquiazul y alargó la parálisis legislativa.

Tal vez recordando las palabras de López Obrador, que mandó “al carajo a ambiciosos vulgares” en advertencia a Morena tras la disputa por el poder en el Senado, Muñoz Ledo, por congruencia, declinó reelegirse, pero ya en la víspera había dicho que la mayoría tiene el derecho de gobernar. Finalmente reculó y sin percatarse que su micrófono seguía abierto, les mentó la madre a sus compañeros, con un reprobatorio: “¡Qué manera de legislar!”. Así, la bancada morenista trató de imponer su mayoría para evitar que el PAN asumiera la presidencia de la mesa directiva, como establece la ley, lo que generó preocupación entre la oposición por una regresión autoritaria, peor que en los peores tiempos del PRI, lo que no es de extrañar, si vemos cuáles son los protagonistas actuales de Morena: la mayoría, empezando por AMLO y siguiendo con Porfirio Muñoz Ledo para terminar con Ricardo Monreal, son todos ellos ex priístas.

Por algo, un ingenioso cartonista dijo que la 4T no era la del país, sino la del partido: del PNR (Partido Nacional Revolucionario) al PRM (de la Revolución Mexicana), luego al PRI y ahora a Morena. Por lo demás, sólo el activismo de la ciudadanía pensante y actuante podrá cambiar el patético color del cristal de este lamentable e indeseable Congreso de la Unión, por el vigoroso color del cristal de un Poder Legislativo plural y verdaderamente representativo del interés nacional, que borre del mapa a este Congreso de vergüenza.

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

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