CRISTALES. Del humo distractor y el atole digital, a la verdad… aunque duela

No cabe duda que este es un país de mentiritas y de mentirotas, pero lo peor del caso es que muchos mexicanos se las creen y están más interesados en temas intrascendentes que en los tópicos que en serio deberían preocuparles y, sobre todo, ocuparles. Prueba de ello es que en una encuesta levantada por El Financiero el pasado fin de semana, 86% estaba enterado de la jalada de la rifa del avión presidencial anunciada por el presidente AMLO, pero le pido que le pregunte a su esposo o esposa, a sus vecinos y compañeros de trabajo, incluso a Usted mismo, si conoce en qué consiste la iniciativa de reformas al sistema de justicia que, a decir de especialistas en la materia, es regresiva y atentatoria a los derechos humanos. Le aseguro que un mínimo porcentaje –si no es que nulo- va a contestar de manera afirmativa.

La andanada de memes por la rifa del avión no se hizo esperar y quienes se precian de no gustar que les den atole con el dedo, resaltaron lo absurdo del anuncio presidencial que surtió efecto como cortina de humo para desviar la atención de asuntos tan sensibles como el fracaso de la puesta en marcha del Insabi sin reglas de operación ni presupuesto suficiente, de las quejas de padres de niños con cáncer y pacientes con VIH por falta de medicamentos, de la misma iniciativa de reforma penal que podría desparecer la presunción de inocencia, que la difamación sea criminalizada y que ya no sea posible la promoción de amparos en caso de delitos fiscales, entre muchos otros.

El que por su gusto es buey hasta la coyunta lame, dice el popular refrán, y el que quiera seguir distrayéndose de los temas importantes del país con las jaladas de la rifa del avión presidencial, la exigencia a España de pedir perdón a México por los abusos de la Conquista, los mitos del “país feliz, feliz, feliz” y del “vamos requetebién”, entre otras, está en todo su derecho. Pero que después no vaya a estar lamentándose ni mentándosela a quien corresponda por no haber cambiado a tiempo el iluso e ilusorio color del cristal del humo distractor y el atole digital, por el sensato y realista color del cristal de la situación real imperante. La verdad… aunque duela.

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

 

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