CRISTALES. Deplorables incongruencias del gasto público 

 

Deplorables incongruencias del gasto público

En esta ocasión nos referimos a las deplorables incongruencias del gasto público que privilegia erogaciones cuyo destino en nada beneficia al país y, en cambio, su ejercicio irresponsable castiga a los más necesitados. Para muestra, estos botones: entre 2015 y 2017, 7 estados, entre ellos Coahuila, gastaron 14 mil 200 millones de pesos más de su presupuesto para viáticos y traslados de funcionarios, actos oficiales y otros servicios generales no etiquetados. Este sobreejercicio en partidas no prioritarias en entidades donde la mitad de la población sufre de pobreza no se justifica y evidencia el uso abusivo del presupuesto, como consecuencia de la falta de planeación del Ejecutivo estatal y la nula intervención del Legislativo local.

En contra parte, al fiscalizar el Programa de Apoyo a Pequeños Productores, de la Secretaría de Agricultura, la Auditoría Superior de la Federación logró encontrar anomalías por 160 millones de pesos. El programa apoya a los pequeños productores para aumentar la producción alimentaria y fortalecer el desarrollo comunitario en las zonas rurales, ya que el campo es un sector estratégico para reducir la pobreza e incidir sobre el desarrollo regional. Otro dato más: durante la Administración de EPN, las carreteras federales en buenas condiciones se redujeron a pesar de que se destinaron 85 mil 430 mdp a su mantenimiento, 44% más que Vicente Fox, y casi 7% por ciento más que Felipe Calderón. La pregunta obligada es: ¿a dónde fueron a parar todos esos recursos cuyo elevado monto no justifica sus bajos resultados?

Estos tres botones son una pequeña muestra de la irresponsabilidad con la que se manejan los dineros de nuestros impuestos, lo que debe obligar a la comunidad nacional a una mayor participación y exigencia a las autoridades para que transformen el oscuro y deprimente color del cristal con el que se observa el dispendio de recursos en rubros no prioritarios y la restricción de los mismos en los sectores de la población que más los necesitan, por el radiante y alentador color del cristal de la eficiencia y la sensibilidad social para terminar con las deplorables incongruencias del gasto público.

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

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