CRISTALES. Despilfarro de recursos y educación reprobada.

La cantidad de recursos del erario que se gasta en educación es inversamente proporcional a la calidad de la enseñanza. En otras palabras: mucho dinero y bajo nivel educativo. El problema es que la nómina magisterial y el exceso de la burocracia absorben más del 90% del presupuesto, a lo que se agrega el criminal despilfarro en rubros no prioritarios. La organización Mexicanos Primero advirtió que existen bolsas discrecionales de recursos que deberían dedicarse a la educación, pero que se usan con fines políticos y denunció que el dinero ha sido utilizado para pagar desde fiestas de fin de año de escuelas normales hasta para solventar gastos de la reinstalación de maestros cesados durante la Reforma Educativa del sexenio anterior.

Además, el programa U080, apoyos a centros y organizaciones de educación, destinado para ayudar a los estados a solventar sus gastos de operación y servicios de educación, se usa para premiar o castigar a las entidades, según si se portan bien o mal. Lo más absurdo es que en 2018 para este programa se etiquetaron 2 mil 600 millones de pesos, pero se ejercieron 25 mil 800 millones, 23 mil 200 millones de pesos más, casi 10 veces el presupuesto original. El rubro “Otros servicios educativos y actividades inherentes”, tan sólo en 2018  creció  28 mil millones de pesos, sin que se tenga claro para qué se destinaron los recursos. Estos son sólo algunos botones de muestra del criminal dispendio del erario que debería estar destinado a mejorar la calidad de la enseñanza, que mucha falta le hace.

Por todo ello, en la discusión del proyecto de presupuesto para el próximo año, los diputados deben establecer reglas de operación con toda claridad y transparencia, fijando las verdaderas prioridades en la materia para cambiar el deprimente color del cristal del gasto inútil por el alentador color del cristal de la justa inversión productiva que saque a nuestro sistema de enseñanza del atraso y el subdesarrollo en que se encuentra con tanto despilfarro de recursos y una educación reprobada.

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

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