CRISTALES. El apocalipsis de los viejos paradigmas y el génesis de la nueva humanidad

 

Renovarse o morir es la consigna en todo ciclo evolutivo. La pandemia del coronavirus ubica a la humanidad en un parteaguas donde ya nada volverá a ser igual. Revive la teoría de Darwin en la que no sobrevive el más fuerte, sino el que tiene mayor capacidad de adaptación. El COVID no tiene para cuando acabar. Ayer, la Organización Mundial de la Salud advirtió que hay en Europa un resurgimiento importante de casos y se podrían saturar los sistemas sanitarios; la aceleración de la transmisión ha llevado a un resurgimiento significativo. Ante esa nueva realidad, la  opción más viable es acostumbrarse ante un mal cuyo fin no se alcanza a vislumbrar.

Este es un tiempo de cambio: adaptarse y crecer o estancarse y morir. La pandemia brinda posibilidad de replantearnos la existencia y decidir si la vivimos como una lamentable crisis o una alentadora oportunidad; como una bendición que nos mueve a la creatividad o una maldición que nos hunde en la parálisis. Podemos lamentar que todo lo malo que ocurre es culpa del coronavirus y sus secuelas o agradecer que nos da a la oportunidad de revalorar el tiempo, el espacio, la familia, el hogar, la naturaleza y todo lo que el ajetreo cotidiano, las prisas y el estrés laboral nos impedían darnos cuenta de lo que verdaderamente debe importar más.

Lo queramos o no, estos tiempos de la nueva normalidad nos revelan de qué estamos hechos y si son más nuestras debilidades, limitaciones e insuficiencias que nuestras capacidades, alcances y potencialidades. De nuestra habilidad para adaptarnos dependerá el éxito o fracaso del futuro y si enfrentaremos el reto de cambiar el angustioso e incierto color del cristal de la debilidad y el abandono resignado a la pérdida de la esperanza, por el alentador y promisorio color del cristal de la fuerza de voluntad, la energía y la resiliencia con todo el entusiasmo y actitud para ser protagonistas activos del apocalipsis de los viejos paradigmas y el génesis de la nueva humanidad.

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

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