CRISTALES. El dilema de las ranas mexicanas

 

Seguramente Usted ha escuchado hablar del síndrome de la rana, a la que la meten en una olla con agua fría a fuego lento, para que paulatinamente se vaya acostumbrando al calor, de tal forma que no siente como se va quemando poco a poco, y cuando se da cuenta, ya es demasiado tarde para saltar. Esto es lo que parece estar sucediendo con los mexicanos, a los que poco a poco les van quitando derechos y privilegios ciudadanos, con una lentitud precisa para que exclamen en cada resta: que tanto es tantito. Dígalo si no el que se le reduzcan las posibilidades de deducción de impuestos o que se le recorten recursos a órganos autónomos y a rubros prioritarios como educación, salud y seguridad, pero no se toque para nada el presupuesto de los partidos o que se eliminen apoyos a deportistas, artistas y científicos, entre otros, para darlos a programas que, más que sociales, son electoreros y, prueba de ello, es que se les da dinero a todos los adultos mayores, aunque no lo necesiten y tengan su buena pensión.

También poco a poco se va minando el Estado de derecho con violaciones a las leyes y a la propia Constitución, esa misma que el presidente prometió respetar, incumpliendo su promesa. Prueba de ello es la cínica imposición de la presidenta de la CNDH, militante de Morena, a pesar de que la normativa prohíbe que su titular pertenezca a un partido. Y qué decir de los diputados, que deberían ser los primeros en respetar la legislación y les valió, al violar la disposición constitucional de aprobar el Presupuesto de Egresos a más tardar el 15 de noviembre y lo hicieron apenas esta madrugada. También es indignante el trato humillante que reciben los miembros del Ejército que no pueden responder a las agresiones por orden presidencial, así como el hecho de minimizar los ataques cibernéticos de hackers a Pemex, entre muchos otros casos aberrantes.

Hay una clara percepción en el círculo rojo de que las decisiones y acciones del presidente de debilitar a los contrapesos del poder van encaminadas a conseguir la reelección en 2024. De ahí la urgencia del despertar ciudadano para cambiar el amenazante color del cristal del confuso y difuso panorama tormentoso existente por el tranquilizante color del cristal de un horizonte luminoso, para dejar de enfrentar el dilema de las ranas mexicanas y saltar de la olla antes de que sea demasiado tarde.

¿No lo cree Ud. así…? ¡Ánimo!

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