CRISTALES. El estigma indeleble del aborto

En medio de la polémica y la polarización de las opiniones a favor y en contra, Morena presentará una iniciativa de reformas al Código Penal Federal y a la Ley General de Salud para despenalizar la interrupción del embarazo antes de las 12 semanas de gestación en todo el país. Hace unos días Oaxaca fue la segunda entidad en aprobarlo, y en Coahuila, la iniciativa va a cumplir un año que fue presentada y se sigue analizando en comisiones. El tema despierta filias y fobias, pero debe ser analizado a la luz de hechos objetivos, más que de opiniones subjetivas. La carga religiosa y moral pesa en el ánimo de los opositores, aunque también debemos considerar datos contundentes y preocupantes: México ocupa el primer lugar en embarazos adolescentes entre los países de la OCDE con 66 partos por cada mil mujeres entre 15 y 19 años, cifra 5 veces superior al promedio de sus miembros.

Hormona mata neurona y las campañas para prevenir embarazos nomás no han reducido los índices; por el contrario: el número de chicas embarazadas ha ido al alza. Otro dato crítico: también somos el primer lugar de la OCDE en violencia y abuso infantil. La organización Save the Children reporta que 7 de cada 10 niños y niñas son víctimas de algún tipo de violencia; una de cada 5 mujeres se casa antes de los 18 años; 73% de las menores casadas dejan la escuela y sufren 49% más violencia física y 68% más violencia sexual. No es ningún secreto que las pequeñas de 12, 14 o 16 años que son obligadas a no interrumpir su embarazo ponen en riesgo su vida, al igual que si se practican el aborto después de las 12 semanas de gestación. Asimismo, a mayor nivel de pobreza, peores condiciones para el proceso de interrupción de embarazo y mayores posibilidades de muerte para la madre.

La mal llamada justicia que se imparte en una sociedad machista castiga a la mujer que aborta, pero no al hombre que la embarazó y la abandonó o la obligó a interrumpir la gestación, por lo que la sanción debería ser pareja; sin embargo, lo mejor sería realizar un debate serio, objetivo y plural para llegar a la mejor decisión que cambie el trágico color del cristal del riesgo de la vida de las mujeres y la muerte de los fetos, por el jubiloso color del cristal de la salud y la seguridad de madres e hijos que no tengan que sufrir el estigma indeleble del aborto.

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

Noticias relacionadas



Comenta esta noticia
Top