CRISTALES. El fin de las incongruencias y las chimoltrufiadas

El diccionario de mexicanismos debería incluir la palabra ‘chimoltrufiada’ –si no es que ya lo hizo-, en referencia al célebre personaje de Chespirito, ‘La Chimoltrufia’, que como dice una cosa, dice la otra. Y es que así está un buen número de políticos nuestros, cuyas incongruencias son proverbiales. Dígalo si no el Presidente López Obrador, que pregona la austeridad republicana como una prioridad de su gobierno, aunque sus prioridades no sean las que dicta el sentido común, y no tiene empacho en “sugerirle” al gobernador de su estado natal, Tabasco, que apoye al equipo de béisbol Olmecas, al que ya le había retirado el subsidio gubernamental, ante los pobres resultados, pero luego de que AMLO se lo pidió al mandatario estatal, le presupuestó 44.4 millones de pesos, más del doble de los 19 millones que le daba su antecesor Arturo Núñez. Le podrán faltar medicinas a los tabasqueños, pero béisbol… nunca.

La 4T también propuso acabar con la adjudicación directa de contratos para combatir la corrupción, pero la Secretaría de la Función Pública, que tiene como objetivo fundamental precisamente la erradicación de la corrupción, adjudicó bajo esa modalidad el 91% de los contratos que ha celebrado de enero de 2019 a lo que va de 2020. Otra chimoltrufiada: el avión presidencial considerado por el Presidente como un símbolo de la corrupción, ahora es promovido para su venta como el «orgullo de una nación», en el folleto que presentó esta mañana el primer mandatario. Y resultó más caro tenerlo allá en EU parado, que ponerlo en funcionamiento para los viajes oficiales. Otro dato: el gobierno de EPN cerró con 20 millones 457 mil trabajadores afiliados al IMSS, y la 4T, la de ‘primero los pobres’, cerró 2019 con 20 millones 421 mil asegurados en el IMSS, es decir, que lejos de generar más empleos, terminó con 36 mil menos. ¿Qué le parece?

La ceguera inevitable se perdona, no así la que se empeña en mantener los ojos cerrados para negar la cruda realidad e inventarse una utopía a todas luces inexistente, por lo que urge cambiar el iluso e ilusorio color del cristal de las verdades a medias y las mentiras completas por el elocuente y contundente color del cristal de la verdad, para ponerle punto final a las chimoltrufiadas e incongruencias de nuestra clase política.

¿No lo cree Ud. así…? ¡Ánimo!

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