CRISTALES. El fin del círculo vicioso de la ilusión a la decepción 

El fin del círculo vicioso de la ilusión a la decepción

Hoy nos referimos al círculo vicioso que se repite al inicio y al final de cada sexenio en el que los mexicanos empezamos en la cúspide de la ilusión y acabamos en el abismo de la decepción con cada presidente que llega a gobernarnos. Así sucedió con el que hoy termina su gestión con la calificación reprobatoria más baja, desde que se lleva la estadística, y con el que el 1 de diciembre toma las riendas de este vapuleado país. Por el bien de México, esperemos que AMLO rompa la maldición al término de su sexenio, corroborando que no se equivocaron los 30 millones de mexicanos que votaron por él y que confirme las expectativas del 71% de los encuestados por Reforma que se sienten optimistas respecto al futuro de la nación con el nuevo mandatario.

Al menos desde Echeverría, pasando por López Portillo, de la Madrid, Salinas, los panistas Fox y Calderón y de nuevo el PRI con Peña, los habitantes de este país nuestro hemos experimentado el suplicio de Sísifo. Ese personaje de la mitología griega fue condenado a empujar una enorme roca por una cuesta empinada y, al llegar a la cima, la roca volvía a caer, por lo que el pobre Sísifo tenía que empezar el ascenso de nuevo, una y otra vez, por los siglos de los siglos. En nuestro caso, la decepción que nos dejan los presidentes salientes, asemeja ese gran peso que debemos cargar, sexenio tras sexenio y, cuando vemos en el próximo mandatario la llegada a la cúspide con la esperanza de poner fin a la cadena de crisis que arrastramos desde tiempos inmemoriales, vuelve la caída al fondo de la frustración del fracaso.

Salinas prometió llevarnos al primer mundo y le heredó a Zedillo la peor crisis económica del siglo XX, después de la revolución; Fox prometió el cambio y, como las chachas, se quedó con él: Calderón dejó un legado de sangre y muertos que Peña se empeñó en superar con creces. Hoy llega AMLO y se renueva la esperanza, aun cuando ya dio algunos signos de preocupación por decisiones y acciones criticadas por analistas nacionales e internacionales; sin embargo, la fe de los mexicanos se renueva cada sexenio y el deseo de que pueda cambiar el patético color del cristal de las crisis recurrentes, por el promisorio color del cristal del progreso y el desarrollo, que logre romper el círculo vicioso que va de la ilusión a la decepción.

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

Noticias relacionadas



Comenta esta noticia
Top