CRISTALES. El ganso que se hace pato

 

“Existen dos manera de ser engañados: una es creer lo que no es verdad y la otra es negarse a aceptar lo que sí es verdad”, palabras de Soren Kierkegaard, filósofo danés y padre del existencialismo, que caen como zapatilla de cristal en Cenicienta a nuestro señor presidente de la Republica, empeñado en ir a contracorriente de la lógica más elemental y del sentido común, que parece ser el menos común de sus sentidos. En la mañanera de hoy criticó al grupo Panteón Rococó: “salieron muy formales”, dijo, luego de que los rockeros externaron que México se merece un gobierno más serio, a propósito de la rifa del avión presidencial, a lo que AMLO reiteró: “se va rifar el avión”, lo que no es cierto y él lo sabe bien, pero ya se está haciendo costumbre que el ganso se hace pato.

Como también se hizo con los empresarios, a los que esta noche les pedirá una coperacha y que compren 4 millones de cachitos de la no-rifa del avión, lo que se traduce en 2 mil millones de pesos de aportación dizque voluntaria. Sí, a esos mismos empresarios contra los que arremetió, echándoles la culpa del desabasto de medicinas, de sabotear sus obras de infraestructura, de imponerle contratos leoninos al gobierno, al que traían de su puerquito con las construcciones. Ahora resulta que esos fifís neoporfiristas conservadores dejarán de serlo, para convertirse en benefactores del pueblo sabio y feliz.

Mucho se le criticó también ayer cuando dijo: ‘no quiero que los feminicidios opaquen la rifa’, aunque después se disculpó, pero la pifia ya estaba dicha.

Esto recordó aquella otra cuando lamentó que los medios le dieran mayor cobertura a la muerte del papa que a sus actividades, lo que ya revelaba su megalomanía. Son múltiples los ejemplos del presidente que cree lo que no es verdad y se niega a aceptar lo que sí es verdad, por lo que urge cambiar el nebuloso color del cristal del autoengaño y el atole digital por el claridoso color del cristal de la aceptación objetiva de las metidas de pata, con la más firme intención de enmendar errores y rectificar el rumbo, de tal forma que se logre acabar con la metamorfosis del ganso que se hace pato.

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

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