CRISTALES. El peligro de cumplir la amenaza 

 

El peligro de cumplir la amenaza

En esta ocasión nos referimos al peligro de cumplir la amenaza que lanzó en 2006 siendo candidato presidencial AMLO, y que parece estar cristalizando ya como primer mandatario de la nación: mandar al diablo a las instituciones. Preocupan señales alarmantes como lasdeclaraciones del tabasqueño contra el INE, el INAI, el INEE y la Suprema Corte de Justicia, entre otras e, incluso, las descalificaciones y hasta amenazas de desaparecer a algunas de ellas. Así, por ejemplo, el Instituto Nacional Electoral fue blanco de sus ataques en las dos elecciones que perdió anteriormente, a grado tal que ha sugerido la posibilidad de que el manejo de los procesos electorales vuelva a estar en manos de la Secretaría de Gobernación, lo que implicaría un grave retroceso en la vida democrática del país.

Al Instituto Nacional de Transparencia y Acceso a la Información lo acusó sin sustento de ocultar datos relacionados al escándalo de los sobornos de la brasileña Odebrecht a funcionarios de Pemex, cuando fue el INAI quien dio la  orden a la PGR de publicar la información. Preocupa que esa institución garante de la transparencia vaya a desaparecer para sustituirla por un zar anticorrupción dependiente del Ejecutivo que, de paso, sería un contrapeso menos, lo que significaría otro peligroso retroceso, al igual que el inminente fin del Instituto Nacional de Evaluación Educativa con la abrogación de le reforma educativa. AMLO fustigó a estas dos instituciones argumentando que ganan mucho dinero en un país de pobres, quienes –asegura- no se ven beneficiados de sus acciones. En cuanto a la Suprema Corte, que suspendió la ley que recorta los salarios superiores al del Presidente de la República mientras resuelve si viola la Constitución, los aliados de López Obrador en ambas Cámaras, Ricardo Monreal y Mario Delgado, advirtieron que no harán caso a la Corte, lo que implica un desacato al mandarla al diablo.

Otro legislador, Félix Salgado, amenazó con desaparecer los poderes en los estados “que no se cuadren” a los súper delegados federales. Por todo lo anterior, es urgente cambiar el confuso y difuso color del cristal del doble discurso por el preciso y conciso color del cristal del respeto a la ley y al Estado de derecho, que conjure el peligro de cumplir la amenaza de mandar al diablo a las instituciones.

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

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