CRISTALES. El redescubrimiento de México 

Este sábado suman 527 años de aquel 12 de octubre de 1492 cuando el almirante genovés Cristóbal Colón llegó a tierras americanas, en busca de la nueva ruta de las Indias, sin saber que había llegado a un nuevo continente que ya había sido descubierto 500 años atrás por el vikingo Leif Ericsson. La efeméride es propicia para reflexionar en que, como pasó con Colón, a quien se le atribuye ser el descubridor de América, pero que en realidad no lo fue, una situación similar sucede en nuestro país cada seis años, donde somos testigos del redescubrimiento de México, que se manifiesta como ritual que se repite en cada ascensión presidencial: el que llega, descubre una nación con graves carencias, rezagos, problemas de educación, salud, corrupción e impunidad, pobreza, inseguridad e injusticia, entre muchos otros males que venimos arrastrando desde tiempos ancestrales.

Y la historia se repite cada sexenio con la actitud mesiánica del nuevo ungido para ocupar la presidencia de la República: llega siempre con la promesa de que a partir de él ya nada será igual en este país. Lamentablemente, sexenio tras sexenio la nación ha pasado del sueño de la renovación de la esperanza en el inicio de cada gobierno a la pesadilla del fin de sexenio. Y 2018 no fue la excepción, con un Andrés Manuel López Obrador que arrasó en la elección cobijado por la fe de 30 millones de mexicanos en un cambio real para poner fin a tantos lastres que hemos cargado por lo menos en los últimos 50 años.

Esperemos que el nuevo descubridor, a diferencia de Cristóbal Colón, sí sepa bien no sólo a dónde va, sino por dónde debe ir y a dónde va a llegar y que no trate –a diferencia del almirante genovés-, de dar la vuelta por una ruta equivocada para encontrar el camino del progreso y el desarrollo.

Y finalmente que, al igual que Colón, pero aquí con conocimiento absoluto, descubra un nuevo mundo de posibilidades para cambiar el lacerante color del cristal de un país-conejillo de indias de gobiernos sin brújula por el grato color del cristal de la nación fuerte y próspera que todos anhelamos, para terminar así con la maldición sexenal del redescubrimiento de México. Se vale soñar.

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

Noticias relacionadas



Comenta esta noticia
Top