CRISTALES. El reto de ejercer el derecho a la información

Hasta el año pasado, México era el segundo país del mundo más peligroso para ejercer el periodismo, no obstante los avances en la normativa para su defensa y la creación de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos contra la Libertad de Expresión que, dicho sea de paso, ha servido para dos cosas: para nada y para pura… más nada. En lo que va del presente siglo, en México han sido asesinados 126 periodistas. Es evidente el aumento del riesgo para ejercer este derecho, el número elevado de agresiones y el fracaso en las investigaciones de delitos contra medios y comunicadores, lo que vulnera los principios fundamentales que deben regir en una sociedad abierta, plural y democrática.

En el caso de La Laguna, esta situación se vivió en los años de mayor crisis, entre 2009 y 2013, con atentados a medios de comunicación, amenazas y levantones a reporteros. Los periodistas expuestos a la violencia que logran salir con vida de una acción de riesgo, experimentan miedo, estrés post traumático y altos niveles de ansiedad. Pero el problema con las mujeres periodistas es aún más grave, ya que enfrentan situaciones amenazantes particulares y, según la CIDH, han aumentado 200% los ataques hacia ellas, al tiempo que existe una falta de perspectiva de género en la investigación y persecución de delitos cometidos en su contra.

El ejercicio profesional de la libertad de expresión exige mejores condiciones de seguridad de los periodistas con una eficiente labor gubernamental para garantizarla, así como crear redes o alianzas con sociedad civil, academia y organismos internacionales para contar con los recursos que permitan poner fin a las causas que vulneran a los periodistas; sin embargo, lejos de ayudar, perjudica la actitud asumida por el presidente López Obrador en contra de medios y periodistas que cuestionan sus acciones y decisiones erróneas. De ahí la urgencia de una mayor colaboración, sensibilización y valoración de la noble labor del periodismo para cambiar el amenazante color del cristal de la mordaza y el miedo por el alentador color del cristal de la libertad, para enfrentar con éxito el reto de ejercer el derecho a la información.

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

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