CRISTALES. El sueño americano que se vuelve pesadilla

Hace un año exactamente, en febrero de 2019, Coahuila fue ejemplo a nivel nacional e internacional por el recibimiento y la atención que la autoridad estatal le dio a la caravana de más de 1,600 migrantes que llegaron a Piedras Negras, donde el gobierno instaló un macroalbergue con alimentos, atención médica y alojamiento, ganándose el aplauso generalizado por su política de brazos abiertos. Pero poco duró el gusto, ya que esta actitud humanitaria y solidaria tuvo un cambio radical con acciones de contención y hostigamiento para evitar el avance hacia el vecino país del norte. El Boletín Mensual de Estadísticas Migratorias reporta que el número de aseguramientos creció a más del doble en Coahuila de un año a otro: 3,828 en el último de Peña Nieto contra 7,826 en el primero de López Obrador.

La Secretaría de Gobernación reveló que esta entidad fue la número 1 a nivel nacional en aseguramiento de personas migrantes, con un incremento de 125% de 2018 a 2019. Y el aplauso que recibió Coahuila en febrero del año pasado, 5 meses después se convirtió en repudio, luego de que el 31 de julio, elementos de la policía del estado dieron muerte a Marco Tulio Perdomo, migrante hondureño, en la ciudad de Saltillo, que generó la recomendación 058/2019 de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Coahuila, en la que se detalla la persecución, acoso y homicidio del centroamericano al que elementos de la Agencia de Investigación Criminal de la Fiscalía General del Estado le sembraron un arma y droga para justificar su ejecución. Red es Poder, el portal periodístico lagunero, publicó el reportaje “Coahuila: donde el respeto a los derechos humanos depende de un pasaporte”, en el que se detalla el calvario que viven los migrantes que buscan el sueño americano y encuentran una amarga pesadilla.

La política de abrazos y no balazos, pregonada por AMLO, se revirtió en el caso de los migrantes, echando por la borda la promesa de recibirlos con los brazos abiertos, al seguir la consigna de Donald Trump de detenerlos a como dé lugar, por lo que ve difícil, si no es que imposible, que el gobierno cambie el gélido color del cristal del guante de hierro represor por el cálido color del cristal de la mano amiga y solidaria que revierta el paradigma del sueño americano que se vuelve pesadilla.

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

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