CRISTALES. Enredados en las redes

Hoy nos referimos al trigésimo aniversario de la World Wide Web, conocida como la Web o triple w, que nació el 12 de marzo de 1989 en el Centro Europeo de Física Nuclear de Ginebra, Suiza. Su objetivo: crear un sistema de intercambio de datos entre los 10.000 científicos que trabajaban en la institución. Su creador, el ingeniero y físico británico Tim Berners-Lee, hace 30 años ni idea tenía de que la Web se convertiría en una red inabarcable de documentos, imágenes y protocolos que componen la inmensa telaraña de información que crece a pasos agigantados. También hoy se celebra el Día Internacional del Whatsapp, instaurado en 2012, aunque esta red social nació en 2009. Su fundador fue Jan Koum, que llegó de Ucrania a Estados Unidos a principios de los años noventa y fue director del equipo de operaciones de Yahoo!

Parafraseando al semiólogo italiano Umberto Eco, autor de ‘Apocalípticos e integrados ante la cultura de masas’, aplicado a las redes sociales, los apocalípticos son los que las satanizan y los integrados quienes las santifican. Los detractores argumentan que las redes producen un exceso de des-información, noticas falsas y rumores; afectan el rendimiento y causan pérdida de productividad en el lugar de trabajo; afectan a la comunicación cara a cara con la paradoja que estamos más conectados virtualmente pero desconectados físicamente. Los defensores argumentan que crean nuevas conexiones sociales; sirven para discutir sobre temas de estudio; son una fuente de apoyo social; ayudan a encontrar a personas, mascotas y hasta a conseguir un empleo; divierten e instruyen… En fin.

Sin lugar a dudas, la web y las redes sociales constituyen un gran avance en la evolución de la humanidad y sus pros o contras dependerán del abuso o el uso positivo de ellas. De ahí que en cada uno de nosotros está el cambiar el peligroso color del cristal de los riesgos que entrañan, por el confiable color del cristal de los beneficios que conllevan, recordando que nada con exceso, todo con medida y siempre el justo medio, para no que no vayamos a terminar enredados en las redes.

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

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