CRISTALES. Es la economía, estúpido

“Es la economía, estúpido”, frase inmortalizada durante la campaña de Bill Clinton contra George H. W. Bush en 1992, misma que llevó a convertirse al primero en presidente de EU. La frase arraigó en la política internacional y es la expresión que destaca lo esencial de este factor sobre cualquier otro para el éxito de una nación. Por desgracia, nuestra clase política no ha hecho suya la frase, aunque sí la economía, pero para su beneficio personal y de la élite empresarial que acapara la riqueza, rubricando la histórica desigualdad que no cede en el país donde 6 de las personas más acaudaladas concentran más dinero que la mitad de la población, 62.5 millones, que viven en la pobreza. Oxfam revela que la brecha de la desigualdad en México, que es la relación entre multimillonarios y personas en pobreza, es 38 veces más alta que la del promedio para el mundo.

Y los diversos gobiernos han sido benefactores de esos multimillonarios, ya que sólo 4% de la recaudación fiscal procede de los impuestos a la riqueza y los grandes capitales evaden hasta el 30% de sus obligaciones tributarias, por lo que, mientras entre 2011 y 2017 los salarios promedio crecieron 3%, los dividendos de los accionistas ricos lo hicieron en 31%. Y las políticas del presidente López Obrador, a decir de Oxfam México, no han logrado resolver el problema de la desigualdad, ya que aporta 7.7% del PIB a gasto social, el promedio más bajo de la OCDE, pero ni invirtiendo todos los impuestos se podría llegar a un nivel satisfactorio de gasto social, porque el país recauda sólo alrededor del 16% del PIB.

Un ejemplo: eliminar guarderías, duplicar las transferencias a personas con discapacidad o promover un sistema universal de salud con el Insabi no ven el problema central que es ingreso y gasto del gobierno insuficiente, apuntó Oxfam México, que es un movimiento global que trabaja en 94 países para construir un futuro libre de injusticia y pobreza; por lo que, de no cambiar el errático y aferrado color del cristal de las políticas equivocadas por el certero y seguro color del cristal de las políticas precisas y acertadas cuyo fin sea la reducción de la brecha de la profunda desigualdad social, se seguirá oyendo la clintoniana frase: Es la economía, estúpido.

¿No lo cree Ud. así? ¡Ánimo!

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