CRISTALES. Ganar el poder y perder al país

¿De qué sirve ganar el poder si se pierde al país? La esperanza del cambio que generó la 4T se ha convertido en desilusión en muchos votantes que le apostaron a AMLO, hartos de la corrupción e ineficiencia de los anteriores gobiernos y hoy se sienten decepcionados ante el retroceso que experimenta esta nación nuestra, así como por la descalificación del presidente a todos los que no están de acuerdo con su forma de gobernar e imposibilita la discusión madura y el sano debate de las ideas, enrareciendo el clima político. Fustiga y tilda de enemigos de la democracia a quienes disienten de él, sin esgrimir ningún argumento ni refutar con elementos firmes las críticas en su contra y se siente agraviado por los que, con bases contundentes, lo contradicen.

La polarización no debe ser estrategia para concentrar el poder y menos aún se debe debilitar a las instituciones que representan un contrapeso al poder, como está sucediendo con organismos autónomos e independientes que ya ven amenazada o, de plano, aniquilada su autonomía, llámese INEE, Inegi, Coneval o Poder Judicial, entre otros, y ahora con las baterías enfocadas hacia la UNAM, para quitar al eficiente Enrique Graue y poner al complaciente John Ackerman, incondicional de AMLO, así como hacia el INE, con la abierta campaña en redes sociales y en change.org contra el consejero presidente Lorenzo Córdova para que renuncie al cargo. Todas esas decisiones, si bien le van a sumar atribuciones y a multiplicar poder al presidente, van a restar aún más puntos a la democracia y a terminar por dividir al país, más de lo que ya está.

Cancelar el diálogo político y cerrar la puerta a las voces opositoras y críticas anula la sinergia para planear políticas de Estado de manera conjunta entre gobierno y sociedad que lleven a idear soluciones concretas y efectivas para problemas como la falta de crecimiento económico y la creciente violencia e inseguridad, por lo que urge cambiar el deplorable y autocrático color del cristal de la exclusión, el monopolio del poder y la cerrazón por el alentador color del cristal de la inclusión, la tolerancia, la apertura y la autocrítica, lo que nos lleva a parafrasear el aforismo bíblico: ¿De qué sirve ganar el poder si se pierde al país?

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

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