CRISTALES. Gobernantes con conciencia, espíritu de servicio y congruencia

Nos cansamos de criticar a la clase política mexicana por la abismal distancia que existe entre lo que predican y lo que practican, corroborando que ‘del dicho al hecho hay mucho trecho’ y ‘prometer no empobrece; cumplir es lo que aniquila’. Lo peor del caso es que, cuando caen en contradicciones o se les reclama por sus pobres resultados alejados de las expectativas que ellos mismos ofrecieron, salen con excusas y justificaciones. La gran mayoría de los gobernantes, funcionarios, legisladores, dirigentes partidistas y demás miembros de la clase política se olvidan de practicar uno de los principios fundamentales de la ética profesional: la congruencia, que se define como la armonía y el balance que existe entre pensamientos, acciones y emociones, con un elemento importante adicional de conciencia.

Esta falta de congruencia, aunada a la nula conciencia política y espíritu de servicio explican el débil Estado de Derecho y el ancestral subdesarrollo que impera en el país. Y si la naturaleza de la política es la ambivalencia que se da por la intensidad de conflictos y la profundidad de consensos, en México sobran los conflictos y faltan los consensos. Por ello, conviene recordarle a la clase gobernante la visión budista de la gobernabilidad, con la observancia del Dhamma, que significa ‘virtud, justicia, ley’, y no da el derecho divino de gobernar como desee, sino que conlleva diez deberes, que son: liberalidad, moralidad, autosacrificio, integridad, bondad, austeridad, no enojo, no violencia, soportar y no oposición a la voluntad del pueblo. Nada más… pero nada menos.

En la medida que nuestros políticos lo asimilen, pero sobre todo, actúen en consecuencia, podremos aspirar a cambiar el deprimente color del cristal del atraso y el subdesarrollo por el alentador color del cristal del progreso y el desarrollo sostenido, lo que podremos lograr en tanto elijamos gobernantes con conciencia, espíritu de servicio y congruencia. Difícil, pero no imposible.

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

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