CRISTALES. Golpe de Estado: ¿curándose en salud o petate del muerto?

Preocupa –y debería ocupar al gobierno de la 4T, a menos que todo esté fría y maquiavélicamente calculado- lo que en su cuenta de Twitter escribió el presidente López Obrador: “los conservadores pudieron cometer la felonía de derrocar y asesinar a Madero; ahora es distinto… la transformación que encabezo cuenta con el respaldo de una mayoría libre y consciente, justa y amante de la legalidad y la paz, que no permitiría otro golpe de Estado en nuestro país”. En el otro tuit precisó: “Aquí no hay la mínima oportunidad para los Huertas, los Francos, los Hitler o los Pinochet. El México de hoy no es tierra fértil para el genocidio ni para canallas que lo imploren”. 43 años atrás, en 1976, a finales de su pésimo gobierno, Luis Echeverría también le dio un susto a los mexicanos, advirtiendo la amenaza de un golpe de Estado.

Esto fue parte de una campaña de murmuraciones orquestada por el propio gobierno para distraer la atención de la crisis económica por la devaluación del peso que pasó de 12.50 a 26.50, más del 100%. Poco después, el 20 de noviembre de ese fatídico 76, a 10 días de dejar el poder, Echeverría advirtió que, a diferencia de los países de Centro y Sudamérica, los intentos de golpe “aquí no prosperarán”. Y hoy, como hace 43 años, las condiciones no están dadas para una asonada militar, si bien, el Ejército está muy lastimado por las acciones y decisiones del gobierno actual. Un sector de la Sedena, que es representado por el exsubsecretario de la Defensa, general Carlos Demetrio Gaytán Ochoa, manifestó su inconformidad y en un discurso ante a la cúpula militar dijo: ’La sociedad está polarizada políticamente porque la ideología dominante, que no mayoritaria, se basa en corrientes pretendidamente de izquierda’. Y advirtió: ‘nos sentimos agraviados como mexicanos y ofendidos como soldados’.

Hay un clamor generalizado en el círculo rojo de politólogos, académicos y analistas hacia el presidente López Obrador de que asuma ya su papel de estadista y cuide sus palabras, pero sobre todo sus decisiones, para cambiar el peligroso color del cristal de la incertidumbre y la percepción de falta de rumbo por el confiable color del cristal de la seguridad y la certeza de que sí hay una ruta definida hacia el progreso y el desarrollo, en la que no cabe el discurso del golpe de Estado ni para curarse en salud ni para asustar con el petate del muerto.

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

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