CRISTALES. La balanza de aciertos y desaciertos

Todos somos mexicanos, independientemente de ideologías o filias y fobias partidistas. La polarización lleva a la fragmentación y si la unión fortalece, la desunión debilita; sumar multiplica y restar divide. Al país no le conviene que nos desgastemos en una infructuosa confrontación donde ningún bando va a convencer al otro. En lugar de despotricar con las vísceras, analicemos con las neuronas y que la ciega pasión ceda el paso a la iluminada razón. Ya basta de chairos o amlovers que no admiten los desaciertos del presidente y de fifís o amhaters incapaces de reconocerle sus aciertos, como la asignación de 126 mil millones de pesos de subsidio para los adultos mayores; el desacierto es que el apoyo lo reciban por igual quienes ya tienen su buena pensión.

Es un acierto que las manifestaciones y bloqueos no se repriman con el uso excesivo de la fuerza pública; pero es un desacierto que se humille y sobaje al Ejército por provocadores. Es un acierto que los falsos líderes campesinos dejen de ser los principales beneficiarios del erario destinado al campo; el desacierto es que se reduzca 27% el presupuesto para ese sector y paguen justos por pecadores con la cancelación de programas efectivos, como pasó con la cancelación de las estancias infantiles. Es un acierto informar de viva voz al país; el desacierto es que contradiga a las propias cifras oficiales con sus ‘otros datos’ y que se confronte con reporteros que lo cuestionan. Bien que hable del combate a la corrupción y la austeridad, pero mal que sigan impunes los corruptos del pasado y algunos de ellos estén en su gobierno, y que un dictador como Evo Morales viva a costillas de nuestros impuestos.

Estos son sólo algunos ejemplos de los claroscuros gubernamentales que demuestran que nada es sólo blanco o negro y que debemos ser capaces de distinguir los diversos matices de gris. Basta de ver sólo la cara de la moneda que más nos acomoda. Seamos capaces de cambiar el ominoso y dañino color del cristal de la necia cerrazón por el gratificante y saludable color del cristal de la apertura, la pluralidad y la empatía para tener la capacidad de analizar fría y objetivamente la balanza de aciertos y desaciertos.

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

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