CRISTALES. La ceniza del arrepentimiento 

Hoy es Miércoles de Ceniza, la celebración católica que marca el comienzo de la Cuaresma. Busca promover actos de penitencia y arrepentimiento por los pecados cometidos. Pero no hablaremos del aspecto religioso de la liturgia cristiana, sino del simbolismo que podría representar desde el ámbito social y político, para reflexionar como ciudadanos de que podemos arrepentirnos y que actos de penitencia podríamos imponernos, para luego hacer lo mismo con quienes integran la clase política gobernante. En principio, qué acciones y omisiones hemos cometido en perjuicio de la región y el país, al dejar de cumplir con nuestras obligaciones cívicas o al violar las disposiciones legales y las diversas normativas que regulan la convivencia social, desde las reglas de tránsito hasta las leyes ambientales, pasando por las áreas civil, penal, mercantil, fiscal y demás. Seguramente tendremos por ahí muchos pecados que confesar y penitencias por cumplir. Ojalá tengamos el suficiente valor para reconocerlo y, sobre todo, para enmendarlo.

Por su parte, los señores políticos bien harían en reflexionar en el daño que hacen a la comunidad que, en lugar de servirle, se sirven de ella, sin cumplir con sus responsabilidades constitucionales, aprovechándose de sus cargos para lucrar con ellos, alejándose de la honrosa medianía juarista y dando rienda suelta a sus ambiciones, sin importarles los medios, muchos de ellos ilegales, para alcanzar sus fines de acrecentar el poder político y económico pasando por encima de quien sea y denigrando el noble arte de gobernar para prostituirlo y degradarlo a su expresión más ínfima y abyecta. Hay sus excepciones, desde luego, pero son mínimas. Desgraciadamente, es difícil si no es que imposible, pretender que haya un sincero acto de contrición de su parte, reconocer los pecados cometidos, enmendarse y cumplir la penitencia que su conciencia les impusiera… Si es que aún tienen conciencia.

Este Miércoles de Ceniza es una fecha propicia para cambiar el pecaminoso color del cristal de nuestras fallas respectivamente como ciudadanos y como políticos, por el virtuoso color del cristal de la contrición para imponernos la ceniza del arrepentimiento. Y el que se sienta libre de culpa que arroje la primera piedra. ¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

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