CRISTALES. La controversia de la nalgada

En uno de los Cristales anteriores hablábamos de la diferencia entre padres, papás y papis. Un tema que hoy cobra vigencia luego de que ayer, el pleno del Senado, por unanimidad de 114 legisladores, prohibió por ley el uso de manazos, nalgadas y todo tipo de violencia física en la crianza de los hijos. En el dictamen de la reforma a la Ley General de Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes, el Senado establece que el castigo corporal y otras formas humillantes de castigo son todavía usados como medios de disciplina. En México, refiere, seis de cada diez niñas, niños y adolescentes, entre 1 y 14 años, han experimentado algún método de disciplina violenta. Los padres eran demasiado estrictos con los hijos y los disciplinaban a punta de cintarazos; los papás eran –o éramos- menos rigurosos, pero convencidos de la máxima más vale una nalgada a tiempo que un delincuente en la cárcel; y los papis de hoy, en su mayoría, se pasan de pasalones y son poco propensos a corregir.

La prohibición de las nalgadas ha generado una gran polémica entre quienes están a favor y en contra de esa medida. Y ambos tienen sus argumentos de peso para sustentar su conformidad y su oposición. Los que están de acuerdo en suprimir la chancla materna como correctivo aseguran que una nalgada a tiempo enseña que: los problemas se arreglan a golpes, es normal lastimar a quien amas y hay que obedecer por miedo, no por convicción; mientras que quienes están de acuerdo con la nalgada a tiempo argumentan que ellos así fueron educados y, gracias a eso, hoy son hombres y mujeres de bien, no fueron berrinchudos ni caprichosos e intolerantes como muchos niños de hoy a quienes no se les enseña a conocer los límites. Hacen referencia al proverbio bíblico “El que detiene el castigo, a su hijo aborrece, mas el que lo ama, desde temprano lo corrige”.

Pero como en todo: lo ideal es ni tanto que queme al santo ni tanto que no lo alumbre. Es deber de los padres administrar disciplina con paciencia, amor y sin violencia. Así, el niño aprenderá a hacer lo correcto por sí mismo, y se podrá cambiar el dañino color del cristal de los extremos por el sano color del cristal del justo medio para terminar con la controversia de la nalgada.

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

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