CRISTALES. La crisis del presente y la incertidumbre del futuro

La sobada frase de ‘Los jóvenes son el futuro de México’ es absurda, ya que son el presente y están viviendo y padeciendo los problemas económicos, políticos y sociales de la nación, con toda su complejidad. Resulta paradójico que los jóvenes universitarios de hoy, tienen el mayor nivel escolar en la historia, pero también con las perspectivas más desoladoras: la mayoría de los universitarios con maestría o doctorado tiene un mayor índice de desempleo que los egresados de nivel técnico y, aquellos que logran emplearse, ganan menos que éstos. Esta condición de una juventud preparada coexiste con el gran contingente de chavos ninis, es decir, que ni estudian ni trabajan.

Ellos se convierten en potenciales rehenes de la delincuencia, quienes prefieren vivir un presente breve, pero con dinero suficiente para disfrutar una efímera existencia, que un futuro de incertidumbre y privaciones económicas. De ahí la importancia del proyecto que el gobierno federal tenga para este sector de la población, más allá de los apoyos para las becas y los empleos, cuyas irregularidades han sido puestas en evidencia, como el hecho de que el dinero de los chavos de prepa se destinan a la compra de cerveza y del apoyo del empleo, algunos patrones les dan un pequeño porcentaje y se quedan con el resto, sin capacitarlos para el trabajo y menos aún para emplearlos. Urge también romper la brecha que divide a las generaciones actuales de las anteriores para que no se vean como antagónicas y excluyentes entre sí, sino como complementarias.

El novelista francés del siglo XIX Víctor Hugo, dijo: ‘en los ojos del joven, arde la llama; en los del viejo, brilla la luz’, por lo que el ardiente color rojo del cristal con el que la juventud debe mirar su realidad para transformarla, se debe combinar con el dorado color del brillante cristal con el que los adultos observamos el entorno, para compartir las fortalezas de ambos, combinando la fuerza y la capacidad innovadora de los jóvenes con la experiencia y sabiduría de los viejos para combatir juntos la crisis del presente y enfrentar la incertidumbre del futuro.

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

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