CRISTALES. La crucifixión de la indiferencia y la resurrección de la espiritualidad

En esta ocasión nos referimos a la necesidad que despierta la Semana Santa de reflexionar en el acelerado desgaste de todo lo que tiene qué ver con lo que se denomina espiritualidad y, que ahora, suena a viejo, anquilosado y obsoleto. El materialismo que se manifiesta en la desmedida ambición del tener más que del ser, nos ha ido apartando de la aspiración a alcanzar metas que tienen que ver con la autorrealización, la superación humana y la solidaridad social. El prójimo, para muchos, ya no es alguien a quien escuchar, con quien convivir y, en su caso, ayudar, sino alguien de quien podemos aprovecharnos para obtener beneficios personales, sin que importe si, para ello, tenemos que pasar por encima de él.

Conviene reflexionar en qué medida la pérdida de esos valores espirituales está relacionada con el acelerado incremento de los delitos, el alcoholismo, la drogadicción, el pandillerismo y el despertar temprano de la actividad sexual. Un despertar carente de orientación, responsabilidad y educación que ha derivado en un creciente número de embarazos no deseados, madres adolescentes y abortos. Este es un buen tiempo para reflexionar que los valores espirituales no son cuestión de moda o de costumbres que se pueden adaptar a los nuevos tiempos, haciéndolos más liberales y acordes al mandato que rige la negación de lo anacrónico, lo obsoleto y “fuera de onda”.

Resulta lamentable que lo de hoy, para ser cool, es dar la espalda a los valores inmanentes que han regido desde el inicio de la civilización. Por el bien de uno mismo, de la familia, de la patria y de la humanidad, cambiemos el deprimente color del cristal de la apatía y la desidia por el alentador color del cristal de los valores que nos alejan de lo bestial que, como animales que somos, también llevamos dentro de nosotros. Propongámonos, a propósito de este tiempo de Semana Santa, lograr la crucifixión de la indiferencia  y la resurrección de la espiritualidad.

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

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