CRISTALES. La desbastonada clase política

Imbécil tiene su raíz etimológica en in, privativo y báculum, bastón; es decir, sin bastón, y se aplica a quien no cuenta con un bastón, entendido éste como un apoyo para sustentar sus dichos o sus hechos; en otras palabras, imbécil es desbastonado, como desbastonada parece estar la mayoría de nuestra clase política que, por lo general, carece de fundamentos para respaldar sus declaraciones, decisiones, acciones y hasta omisiones. Dos ejemplos ilustran esta aseveración, aunque Usted debe recordar muchos más: uno tricolor, de la anterior administración federal y uno moreno, de la actual. Enrique Peña Nieto presumió la Cruzada Nacional Contra el Hambre como la política más importante de su gobierno en materia de combate a la pobreza, para lo que gastó 8 mil millones de pesos en 6 años, pero que según la ASF, no sirvieron de nada, pues la pobreza alimentaria creció 7% en ese lapso, según informó hoy, al revelar más datos de la cuenta pública federal de 2018.

El otro ejemplo es el de la forma en que la 4T está manejando la información del coronavirus Covid 19: primero, el presidente López Obrador dijo ayer que no debía haber motivo de preocupación, que todo está bajo control y que su gobierno está preparado para recibirlo, mientras que el subsecretario de Salud Hugo López Gatell confirmó esta mañana el primer caso y advirtió que podría afectar a una tercera parte de la población, aunque el presidente una vez más pidió a la población serenarse, porque el virus ¡no es fatal!, aunque tal vez quiso decir letal, porque fatal se refiere al destino y letal es sinónimo de mortal; sin embargo ya van de 2 mil 800 muertos en China y al menos 70 en otros países. Y mientras que la OMS elevó el riesgo de contagio global de ‘alto’ a ‘muy alto’, don AMLO pidió al pueblo serenarse ante la pandemia y en lugar de aprovechar la mañanera para emitir las recomendaciones que se están replicando en todo el mundo, prefirió arremeter contra los medios que alarman a la comunidad por la amenaza del coronavirus.

Dos ejemplos de esta proclividad de nuestros gobernantes a hablar y actuar sin sustento, por lo que urge cambiar el patético y peligroso color del cristal de la improvisación e ineficiencia por el esperanzador color del cristal del profesionalismo, la efectividad y la aptitud para que dejemos de padecer a la desbastonada clase política. ¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

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