CRISTALES. La devaluación del respeto por la vida

La tragedia ocurrida esta mañana en el colegio Cervantes y el caso de Carol, la pequeña de 5 años que fue violada y asesinada por su padrastro, obligan a una profunda reflexión en torno a la descomposición social y la devaluación del respeto por la vida. ¿Qué pudo propiciar que un menor de 11 años de 6° de primaria llevara dos armas de fuego escondidas en su mochila, disparara primero contra una maestra a la que mató, y luego contra sus compañeros para posteriormente suicidarse? Dos muertos y cinco heridos fue el saldo de esta acción que conmovió a la comunidad lagunera y fue nota nacional. El otro caso sucedió cuatro días antes, el 6 de enero, cuando la pequeña Carol murió en el Hospital General de Lerdo. Presentaba signos de violencia y abuso sexual por su padrastro, con la complicidad de la madre de la niña.

Dos tragedias que, por desgracia, no son las únicas y pueden atribuirse a la pérdida de valores, la deshumanización de la tecnología y el predominio del materialismo sobre el espiritualismo, entre otras múltiples causas. Redim, la Red por los Derechos de la Infancia en México reveló que sólo el año pasado fueron asesinados mil 471 niños en todo el país, es decir, uno cada 6 horas en promedio. Manuel Serrato, en su columna para el diario Vanguardia documentó que, además de los homicidios, la cifra de carpetas abiertas por el delito de corrupción de menores sumó el año pasado mil 62, pero si se agregan los casos desde 2015, suman 6 mil 632, además de 2 mil 300 niñas y niños víctimas de lesiones culposas, 48 de rapto, 105 de secuestro y 90 de trata y tráfico de menores.

Pero más allá de la frialdad de las crudelísimas y estremecedoras cifras, que son terreno del cerebro analítico, conviene ver con los ojos del corazón qué hemos hecho y dejado de hacer como individuos y como sociedad para llegar a este grado de descomposición social, pero lo más importante: que vamos a hacer para cambiar el patético y desolador color del cristal de la ausencia de valores por el promisorio y alentador color del cristal del rescate de la espiritualidad para detener la acelerada devaluación del respeto por la vida.

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

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