CRISTALES. La erosión de la certidumbre y la confianza

Gran polémica levantó la iniciativa del gobernador Miguel Barbosa, de Puebla, luego de que el Congreso local aprobó que el gobierno estatal tome mayor control de la educación privada para fiscalizar y regular cuotas; un artículo que generó confusión, dice que “todos los bienes de las escuelas privadas pasan a formar parte del sistema educativo estatal”, lo que se interpretó como una expropiación de la educación privada, que el cuestionado mandatario poblano desmintió, aunque sí dijo que “quedaron atrás los tiempos en los que la educación era un negocio y nunca debe ser utilizada para lo que se usó en otros tiempos: las estafas maestras”. Las limitaciones neuronales de Barbosa le impiden distinguir la gimnasia de la magnesia, porque nada qué ver una cosa con otra. La estafa maestra se dio en universidades públicas.

Y aunque Barbosa negó toda intención expropiatoria, analistas aseguran que, si la ley se aplica como está redactada, el gobierno estatal podría expropiar los bienes de la educación privada, intervenir contenidos e inferir en su administración. Ya lo dijo Jorge Fernández Menéndez: sean “ocurrencias, buscapiés políticos, amenazas o distractores, algunos de ellos quedan en el limbo legislativo y político, pero otros se convierten en leyes. Y en ese camino se encuentran las decisiones de Rocío Nahle y Manuel Bartlett en el terreno energético; las propuestas de Dolores Padierna para que el gobierno se apropie de todos los fideicomisos, las iniciativas para desaparecer las afores y concentrar todos sus recursos en el banco del Bienestar, la propuesta del INEGI-Gestapo y muchas otras iniciativas que el gobierno federal hace flotar sobre el escenario nacional”.

Piensa mal y acertarás, dice el dicho, por lo que la comunidad nacional debe estar alerta para cambiar el confuso y difuso color de la duda e incertidumbre que contribuye a alimentar una confrontación que no le conviene ni al gobierno ni a la sociedad, por el preciso y conciso color del cristal de las decisiones y acciones gubernamentales que devuelvan la credibilidad de la ciudadanía escéptica hacia las autoridades, al tiempo que terminen con la erosión de la certidumbre y la confianza.

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

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