CRISTALES. La esperanza de un México mejor

 

Hoy nos referimos a los primeros 100 días de gobierno de AMLO que ayer se cumplieron, en medio de una polarización cívica sin precedentes y paradojas tan contradictorias como la promesa de combate a la corrupción y el perdón otorgado a políticos corruptos del pasado o la reiterada declaración oficial de que “vamos bien” en materia económica y de seguridad, pero los hechos lo desmienten con la baja en las expectativas de crecimiento económico por parte de la OCDE y otros organismos nacionales e internacionales y el alza en los homicidios dolosos en el primer trimestre de la gestión actual respecto al último trimestre de la anterior. Un balance objetivo y apartidista obliga a reconocer los logros alcanzados y señalar los errores en que se ha incurrido, es decir, los haberes y deberes dignos de resaltar.

Entre los haberes, se lleva “palomita” el combate al huachicoleo, aunque la forma no haya sido la más acertada por las consecuencias generadas; la puesta en marcha inmediata de los programas sociales a los sectores más desprotegidos, aunque se le critica el culto a la personalidad al recalcar que es AMLO y no el gobierno federal quien da los apoyos; se mantiene la estabilidad económica y el respeto a la autonomía del Banxico; se cancelan canonjías y prebendas a la clase gobernante y se aplaude la austeridad, pero se critican los despidos masivos y las renuncias de funcionarios capaces que no aceptaron los recortes salariales. Entre los deberes, se lleva “tacha” el alimentar la polarización nacional con la estigmatización de todos aquellos que difieren de él, con la consigna de quien no está conmigo está contra mí, arremetiendo contra medios de comunicación, analistas, intelectuales, académicos, organismos políticos, cívicos y empresariales, etc.; la inclusión de políticos desprestigiados en el nuevo gobierno; la cancelación del NAIM y el fracaso de las rondas petroleras que influyeron en una caída de la inversión pública, entre otros.

100 días son pocos para calificar el desempeño de un gobierno, pero nos da una idea de cómo va a pintar el horizonte sexenal. Ojalá que la 4T tenga la capacidad de ver el bosque nacional y no sólo el árbol de su jardín para cambiar el borroso color del cristal de la incertidumbre por el nítido color del cristal de la certeza que da la esperanza de un México mejor.

¿No lo cree Ud. así…? ¡Ánimo!

Noticias relacionadas



Comenta esta noticia
Top