CRISTALES. La eterna lucha contra la corrupción 

La eterna lucha contra la corrupción

En esta ocasión nos referimos a la eterna lucha contra la corrupción que se da en todos los ámbitos de la vida pública, privada, política, económica y social. En 2005 la Asamblea General de las Naciones Unidas tomó la decisión de crear conciencia contra esta lacra, prevenirla y luchar contra ella, por lo que designó el 9 de diciembre como Día Internacional contra la Corrupción, con la finalidad de que gobiernos, sector privado, organismos de la sociedad civil, medios de comunicación y ciudadanos en general unan fuerzas para combatir este delito que se define como “el abuso de cualquier posición de poder, pública o privada con el objetivo de generar un beneficio indebido a costa del bienestar colectivo o individual”. Por lo general, la asociamos a los funcionarios gubernamentales pero soslayamos nuestro papal como entes corruptos.

Dar mordida, comprar productos pirata, evadir impuestos, incumplir normas, leyes y reglamentos, copiar en el examen y perder el tiempo en el trabajo son formas de corrupción. Incurrimos en ellas consciente o inconscientemente y en algunas ni siquiera sabemos que son acciones corruptas, al formar parte de nuestro sistema de vida. El Foro Económico Mundial cifra el costo de la corrupción en 2.6 billones de dólares, equivalente al 5% del PIB total del planeta. Además, según el Banco Mundial, las empresas y las personas pagan cada año más de 1 billón de dólares en sobornos. Sin duda, la relevancia de este fenómeno en el sentir de la sociedad nacional se refleja en que más de la mitad de la población adulta considera que es uno de los principales problemas que enfrenta el país, sólo por debajo del tema de inseguridad y la delincuencia, además de que se ha acrecentado en los últimos años.

Pero, insistimos, es un sentir hacia los demás y no hacia nosotros mismos. Vemos la paja de la corrupción en el ojo de los políticos sin darnos cuenta de la viga en el propio. De ahí que, sin dejar de señalar esta lacra en el ámbito gubernamental y exigir justicia, seamos honestos con nosotros mismos y tomemos consciencia de los actos corruptos en los que incurrimos para que el engañoso color del cristal de la simulación se transforme en el definido color de la congruencia para enfrentar con mayor éxito la eterna lucha contra la corrupción.

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

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