CRISTALES. La falsa felicidad del autoengaño

Por si Usted no lo sabía, México ya es un país donde la felicidad reina en los corazones de la gente. Y no sea aguafiestas queriendo negar lo que nuestro señor presidente de la República afirmó contundentemente: ‘El pueblo está feliz, feliz, feliz. El pueblo está contento, mucho muy contento, alegre. No hay mal humor social’. Si él lo dice, entonces vamos a festejar que ya no hay mujeres indignadas por la violencia sexual y las agresiones de la brutalidad machista, ni familias desesperadas por sus desaparecidos, ni madres que se preocuparon por el desmantelamiento de las estancias infantiles donde les cuidaban a sus hijos mientras trabajan para mantenerlos, ni víctimas de la inseguridad y la violencia imperantes, ni pacientes impacientes que sufren por la falta de medicinas, ni mexicanos que padecen las consecuencias de la reducción del presupuesto de salud, deporte, cultura, ciencia y tecnología y un largo etcétera.

México ya es feliz y punto. No sea Usted fifí ni neoporfirista ni neoliberal ni prianista ni nostálgico de la mafia del poder. Don Andrés Manuel, nuestro gran tlatoani tiene otros datos que avalan la felicidad de los mexicanos. Y si Usted no es feliz, entonces no es mexicano o forma parte de esas minorías que añoran el pasado de gobiernos tricolores y blanquiazules corruptos. De ser así, entonces Usted no es un patriota ni merece ser un hijo de la 4T. Qué afán de los agoreros del desastre y los emisarios del pasado de encharcarle la existencia al pueblo bueno y sabio y ahora también feliz. ¿Qué no se dan cuenta que en esta nueva República de la Alegría ya no hay feos criminales ni canallas violadores ni malditos corruptos? Si quieren seguir ciegos y no ver que ya estamos en la tierra prometida del mesías tropical, allá ellos y que con su pan –y pri- se lo coman.

Y parafraseando al poeta Ramón de Campoamor, cuyos versos dan nombre a estos Cristales: en este pueblo feliz, todo es verdad, no hay mentira, por el moreno color del cristal con que se mira. Y ese es precisamente el moreno e ilusorio –por no decir iluso- color del cristal por el que ve nuestro gran señor presidente la realidad nacional. Su realidad y no la de la mayoría nacional, por lo que alguien le debe hacer ver las graves consecuencias que acarrea la falsa felicidad del autoengaño. ¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

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