CRISTALES. La falta de conciencia, espíritu de servicio y congruencia

La falta de conciencia, espíritu de servicio y congruencia

Hoy nos referimos a la abismal distancia que existe entre lo que predica y lo que practica la clase gobernante. La diferencia entre lo que prometen y lo que cumplen hace suyas la sentencia: Del dicho al hecho hay mucho trecho y Prometer no empobrece; cumplir es lo que aniquila; lo peor es que cuando caen en contradicción o se les reclama por la pobreza de sus resultados, se deshacen en excusas y justificaciones, a lo que reciben como respuesta: Obras son amores y no buenas -o malas- razones. Pero dejando a un lado los dichos populares, lo cierto es que cada día son más los señalamientos en contra de gobernantes, funcionarios, legisladores, dirigentes partidistas y demás especímenes de la fauna política que se olvidan de practicar uno de los principios fundamentales de la ética profesional: la congruencia.

Ésta se define como la armonía entre nuestros pensamientos, palabras y acciones. Las acciones reflejan nuestros pensamientos y emociones, con el elemento adicional de conciencia. Y la conciencia política es -o debe ser- un elemento vital en todo ser humano que se dedique a la vida pública; conlleva elementos como nivel elevado de politización, espíritu de servicio y una elemental congruencia entre lo que se piensa, se dice y se hace. Estos tres elementos  conforman las patas de una mesa, en la que la falta de una de ellas impide que se sostenga, lo que explica la ausencia de Estado de Derecho y del porqué México no ha podido salir del subdesarrollo en el que se encuentra hundido.

Los políticos deben conocer la visión budista de la gobernabilidad a través de la observancia del Dhamma, que es ‘virtud, justicia y ley’. Sus 10 deberes son: liberalidad, moralidad, autosacrificio, integridad, bondad, austeridad, no enojo, no violencia, soportar y no oposición a la voluntad del pueblo. En la medida que nuestros políticos lo asimilen y actúen en consecuencia, se podrá cambiar el lamentable color del cristal con el que vemos como nos gobiernan, por el alentador color del cristal con el que nuestros gobernantes deben ver los resultados de su labor, realizada con total conciencia, espíritu de servicio y congruencia.

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

Noticias relacionadas



Comenta esta noticia
Top