CRISTALES. La invisible estrategia de seguridad

En la “mañanera” de hoy el presidente López Obrador descartó modificar la estrategia de seguridad, a pesar de que no se han logrado los objetivos y los resultados esperados en la materia. «Vamos a seguir con la estrategia y yo estoy optimista porque con las acciones implementadas por el gabinete de seguridad, vamos a lograr la paz”, señaló el mandatario, lo que nos lleva a preguntar: ¿Cuál estrategia? ¿La de maniatar a las fuerzas armadas porque, a decir del presidente, los delincuentes también son pueblo? El secretario de la Defensa Luis Crescencio Sandoval lamentó que el índice de letalidad se redujo 88% este año, al registrar 123 muertes de presuntos criminales que se enfrentaron con fuerzas de seguridad federales, contra 230 muertes de agresores en el mismo periodo de 2018; en otras palabras: el gobierno no está combatiendo al crimen. Las muertes se registran cuando son agredidos y responden el fuego o cuando actúan en flagrancia, pero no por operativos diseñados exprofeso para enfrentar a la delincuencia organizada.

A nivel local, la situación también es preocupante: el número de policías por habitante, según el estándar internacional, registra un déficit en 28 estados, de los que Coahuila es el tercero con -59.86%, después de Tamaulipas y Veracruz, y sólo 4 entidades registran superávit. La emboscada en la que se masacró a 14 elementos de seguridad en Michoacán la mañana de ayer, evidencia la vulnerabilidad de las corporaciones policiacas, un hecho que se suscitó justo cuando el secretario de Seguridad Arturo Durazo reconoció que falta mucho por hacer en este rubro, que es el que más nos preocupa a los mexicanos. De ahí la urgente necesidad de revertir la tendencia, ya que los primeros 9 meses del gobierno de la 4T fueron los más violentos en las tres últimas administraciones.

De buenas intenciones están llenos los panteones y no basta con desear que acabe la violencia criminal; sólo una estrategia bien definida y contundentes acciones oficiales podrán cambiar el tétrico y trágico color del cristal de los mortales saldos delictivos, por el benéfico color del cristal de la tranquilidad y la restauración del Estado de derecho, donde la anhelada paz social vuelva a imperar sobre la temida paz de los sepulcros.

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

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