CRISTALES. La liebre de los precios y la tortuga de los salarios

La liebre de los precios y la tortuga de los salarios

Hoy nos referimos a la fábula de la libere y la tortuga, en la que la primera representa a los precios y la segunda a los salarios, pero que, a diferencia del relato clásico, la tortuga nunca logra ganar la carrera. No, al menos en este país nuestro, que tiene el salario mínimo más bajo de Latinoamérica, sólo con excepción de Cuba, Venezuela y Nicaragua. Comparaciones odiosas, pero necesarias para darnos una idea del atraso salarial que vivimos: aquí el minisalario asciende a 141 dólares, mientras que en Panamá es 5 veces mayor: 721 dólares, en Costa rica 3.6 veces: 512 dólares y en Uruguay 3 veces mayor: 431 dólares.

Además, México fue el único país del G20 donde el salario real disminuyó en 9 años, al caer 1.7%, según la Organización Internacional del Trabajo. El salario real de los mexicanos, que se calcula descontando la inflación para reflejar su verdadero poder adquisitivo, cayó 0.6% en 2013 y 4.3 en 2014. Para 2015 y 2016, aumentó un poco a 0.5 y 1.3% respectivamente, pero en 2017 volvió a caer 2%. Además, en este agonizante sexenio se incrementó a 68% el número de trabajadores que no les alcanza el salario para comer y vestir. Por su parte, los organismos que integran Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, pidieron al Gobierno federal atender la recomendación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos referente a la urgencia de incrementar el salario mínimo para que sea suficiente como lo ordena la Constitución, que sería de 102 pesos diarios.

Por todo lo anterior, el nuevo gobierno que arranca ese sábado tiene el gran reto de hacer realidad la clásica fábula. Y aunque la tendencia de la nueva administración federal parece inclinarse más hacia Venezuela, Nicaragua y Cuba que a Costa Rica, Panamá y Uruguay, cabe la esperanza de que se tome el ejemplo de las políticas de los países que tienen salarios superiores, de tal forma que se logre cambiar el anémico color del cristal del débil poder adquisitivo por el robusto color del cristal de los sueldos bien remunerados para que por fin la tortuga de los salarios le gane la carrera a la liebre de los precios.

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

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