CRISTALES. La renuncia al legítimo uso de la fuerza

‘A fuerza nada’, dijo esta mañana el presidente López Obrador para justificar la liberación de Ovidio Guzmán López, ayer, en el operativo de Culiacán, lo que se interpretó como la renuncia del jefe de gobierno a su derecho del uso legítimo de la fuerza, privilegio del Estado, que, a su vez, se desentiende de la aplicación del Estado de derecho, cuya ausencia se reafirmó con los hechos trágicos de la semana que está por concluir, la más violenta en lo que va del actual gobierno. Empezó el lunes en Aguililla, Michoacán, con la  muerte de 13 policías emboscados por delincuentes; al día siguiente, 14 criminales y un soldado murieron en un enfrentamiento en Iguala, Guerrero; y ayer jueves, balaceras entre civiles y elementos de seguridad en la capital sinaloense dejaron un saldo preliminar de 8 muertos. A decir del secretario de Seguridad Pública federal Alfonso Durazo, se tuvo que dejar libre al hijo del ‘Chapo’ Guzmán para evitar más violencia.

El líder nacional del PRD Ángel Ávila Romero acusó al gobierno federal de haber pactado con el crimen organizado la liberación de Ovidio Guzmán. Lo cierto es que hay quienes coinciden con esta apreciación, pero van más allá, al lamentar que, al menos gobiernos anteriores guardaban las formas y no aceptaban abiertamente los pactos con criminales. Además, existe el temor fundado en amplios sectores ciudadanos ante la falta de comunicación entre funcionarios, ya que mientras unos decían que no sabían que en la balacera de ayer estaba Ovidio Guzmán, otros, como el titular de la Sedena y AMLO dijeron que el operativo estaba dirigido a atrapar al hijo del ‘Chapo’ con fines de extradición. Igualmente preocupa la falta de estrategia en materia de combate a la delincuencia organizada y los errores en los servicios de inteligencia gubernamental que fueron evidentes en estos hechos.

Ya no se vale culpar, como lo hizo el senador Ricardo Monreal, a gobiernos anteriores por lo sucedido esta semana, porque se reformó la ley e instauró la Guardia Nacional. La 4T está obligada a cambiar el preocupante color del cristal de la incertidumbre y la confusión imperantes, por el tranquilizante color del cristal de la confianza y la certeza de que la mayoría que votó por el cambio no se equivocó; de que sí se va a revertir esta crisis de inseguridad; y de que no habrá renuncia al uso legítimo de la fuerza para salvaguardar el Estado de derecho.

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

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