CRISTALES. La semilla del odio

La cifra de muertos por el tiroteo masivo perpetrado en El Paso, Texas, EEUU el sábado pasado aumentó a 21 luego que uno de los heridos falleciera hoy en el hospital. El joven multihomicida de 21 años justificó la masacre: alertó de una “invasión hispana en Texas” y escribió: “si podemos deshacernos de suficientes personas, nuestra forma de vida puede ser más sostenible”. Esto es consecuencia del discurso incendiario antimexicano de Donald Trump que lo llevó a la presidencia y lo sigue utilizando en su afán por reelegirse, aunque hoy pretenda justificarse diciendo que está en contra de la discriminación y el racismo. Pero lo cierto es que él es el principal responsable de sembrar la semilla del odio cuya trágica cosecha, por desgracia, seguramente no va a terminar en El Paso. La similitud del mandatario norteamericano con el de México obliga a las comparaciones odiosas, pero necesarias, para poner las barbas a remojar.

El discurso lopezobradorista ha alimentado la polarización social exacerbada en redes sociales, sobre todo, aunque también se manifiesta en las giras a lo largo y ancho del país, arremetiendo contra fifís, machuchones, canallas, fuchis, guácalas, periodistas, empresarios y políticos de la mafia del poder, y todos los que se atrevan a cuestionar sus políticas gubernamentales. En los dos presidentes, Trump y AMLO, todo es blanco o negro, no hay matices de gris, estás conmigo o estás en mi contra, lo que es muy peligroso porque no deja espacio al diálogo y al consenso. Y el discurso de odio de Trump hacia los migrantes también ha permeado en nuestro país con el repudio que se ha manifestado en no pocos mexicanos contra centroamericanos que pasan por nuestro territorio en busca del sueño americano. La Casa del Migrante de Saltillo condenó el homicidio del joven hondureño a manos de policías de la Agencia de Investigaciones de la Fiscalía estatal el pasado 31 de julio.

De ahí que bien harían ambos mandatarios en cambiar el nefasto color de la polarización y el encono por el encomiable color de la tolerancia y la unidad, para que dejen de sembrar la semilla del odio cuyos venenosos frutos, como ya se vio, pueden acarrear consecuencias mortales.

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

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