CRISTALES. La sequía de compromisos en el desierto de la indiferencia 

Hoy nos referimos al Día Mundial del Agua decretado por la ONU durante la Cumbre de la Tierra realizada en 1992 en Río de Janeiro, con el objetivo de promover actividades orientadas al uso óptimo de los recursos hídricos para el desarrollo, el bienestar social y los ecosistemas del planeta. Este año, el lema es ‘No dejar a nadie atrás’, enfocado a los grupos más vulnerables del planeta: mujeres, niños, refugiados, pueblos indígenas, discapacitados y los que son ignorados o discriminados en el acceso al agua potable. En el ámbito local, desde hace más de medio siglo, mediante investigaciones, seminarios, conferencias y foros se ha insistido en la necesidad de frenar el deterioro de la reserva freática del subsuelo lagunero, lo que, hasta hoy, han sido gritos en el desierto.

En nuestro país, casi 6 mil millones de metros cúbicos de agua del subsuelo se pierden al año en actividades agrícolas, industriales y en los hogares, cifra equivalente a poco más de 6 veces la cantidad de agua que se utilizará para el actual ciclo de siembra en La Laguna. Además, el 54% de los pozos de la región, exceden el nivel mínimo permitido de arsénico. El hidroarsenicismo es uno de los múltiples problemas de la comarca, además de la extracción de agua del subsuelo al doble de lo que se recarga, los agricultores utilizan más líquido que el que tienen concesionado, hay corrupción en la venta de agua de las presas, fugas sin atender por los sistemas operadores, desperdicio en el campo, las empresas y los hogares, y plantas sin la capacidad de satisfacer las necesidades de tratamiento.

Para que Usted se dé una idea, el criminal desperdicio alcanza el 80% del agua que se utiliza para consumo humano y actividades agropecuarias e industriales. De ahí la urgencia de actuar ya, gobierno y sociedad, para cambiar el triste y desolador color del cristal del páramo desértico por el paradisíaco color del cristal del vergel floreciente que debe ser nuestra Laguna, para terminar con la sequía de compromisos en el desierto de la indiferencia.

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

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