CRISTALES. La titánica labor de transformar a México.

No hay peor enemigo del cambio ni mejor aliado del subdesarrollo político, social y económico que la pérdida de capacidad de asombro ciudadano, derivada de la apatía e indolencia ante los problemas de corrupción aunada a impunidad, violencia e inseguridad, deterioro en la educación, desigualdad y miseria e ineficiencia gubernamental. Porque al perderse la capacidad de asombro, se pierde la posibilidad de reacción, indignación y participación, mediante la vigilancia estrecha a las autoridades, la exigencia de resultados efectivos y las propuestas de individuos y sociedad para generar los cambios que exige el país. Sucesos como los que pasan en México, en otros países ya hubieran generado reacciones y consecuencias drásticas que aquí no se llegan a dar, debido precisamente a la indiferencia de las mayorías frente a la problemática nacional y su falta de involucramiento para, cuando menos, manifestar su capacidad de asombro.

El egoísmo social dicta que si el problema no es mío, no me involucro; pero lo grave es que, cuando sea tuyo, los demás no se involucrarán, generando un círculo vicioso difícil de romper. Hay quienes ubican la raíz de todos los conflictos en el ámbito económico, y que el problema de la economía está en la desigualdad, vinculada a la pauperización del empleo y la educación. Pero independientemente de las causas que originan los problemas, la solución está en la ciudadanía pensante y actuante, positiva y propositiva, que se aferra a no perder las ilusiones, la esperanza y la fe en que, con la participación proactiva, se producen los cambios sustanciales que exige la nación.

Si bien aún son mayoría los habitantes-espectadores pasivos en nuestro país, también cada día son más los ciudadanos-protagonistas activos que serán la base para cambiar el deprimente color del cristal del empantanamiento social por el alentador color del cristal del empoderamiento cívico. En este mes patrio reflexionemos en que la nación fuerte, desarrollada y progresista a la que aspiramos los mexicanos de bien, verá la luz el día en que tomemos conciencia de que la titánica labor de transformar a México, es tarea de todos.

¿Empezamos ya…? ¡Ánimo!

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