CRISTALES. Las criminales agresiones a la Madre Naturaleza

En 21 años, de 1998 a la fecha, la minera Grupo México, de Germán Larrea, uno de los hombres más ricos del país, ha causado 22 accidentes, no sólo en esta nación nuestra, sino en países como Perú, Estados Unidos y España. La diferencia es que allá sí ha recibido severos castigos que incluyen suspender actividades, mientras que aquí, como el famoso güiski, sigue tan campante. El 9 de julio, una falla en las válvulas de las tuberías de Grupo México en un proceso de trasvase en el puerto de Guaymas, Sonora provocó el derrame de 3 mil litros de ácido sulfúrico en el Mar de Cortés. Al día siguiente, la empresa informó que el derrame no generó daño y afirmó que se aplicaron medidas de atención y la situación fue controlada rápidamente; sin embargo, grupos ambientalistas mostraron imágenes de tortugas y peces muertos, víctimas de ese desastre.

Por su parte, Victor Manuel Toledo Manzur, titular de la Semarnat, aseguró que el derrame de ácido “no tendrá mayor efecto”. Tener una autoridad así es una delicia para empresas contaminantes y una desgracia para el país que la padece. Pero este no ha sido el peor accidente generado por la minera: en 2014, Grupo México causó la contaminación de los ríos Bacánuchi y Sonora, por el derrame de 40 mil metros cúbicos de solución de cobre acidulada, en lo que es considerado el peor desastre ambiental en la historia de la minería en México. Otra tragedia que se vive actualmente en uno de los ecosistemas más ricos del país es el incendio que lleva consumidas más de 5 mil hectáreas en la reserva de la biósfera de Sian Ka’an, en Quintana Roo, que ha retrasado su extinción porque, en aras de la malentendida austeridad republicana, la 4T dio de baja a los zapadores de la Profepa encargados de evitar que los incendios se propaguen. ¿Qué le parece?

Estos dos ejemplos de la irresponsabilidad empresarial y gubernamental que se cobijan bajo el manto de la impunidad y el desprecio al ecosistema deben generar una reacción contundente de la sociedad, para cambiar el opaco y dañino color del cristal de la negligencia por el brillante y saludable color del cristal del cuidado al medio ambiente que marquen el principio del fin de las criminales agresiones a la Madre Naturaleza.

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

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