CRISTALES. Libertad en riesgo

En la década que está por concluir se han visto más protestas que en los anteriores 40 años, incluso aún más que en los 60s del siglo pasado; factor determinante para el incremento de las manifestaciones es la capacidad de conexión y organización de las redes sociales, que han convertido a Facebook, Twitter, WhatsApp, Instagram y demás, en espacios protagónicos para la libertad de expresión -que en no pocas ocasiones rebasan la frontera del libertinaje, pero aún así es preferible el exceso que la carencia-, y traslada esa libertad de expresión a las calles con movilizaciones, de tal forma que la voz ciudadana marca la pauta del cambio, alimentando una pluralidad de movimientos populares que promueven e impulsan el respeto a los derechos humanos, exigiendo respuestas a los gobiernos.

La compleja realidad mundial presenta un escenario en el que aumenta la desigualdad económica, crece la discriminación social, racial y sexual, la violencia e inseguridad siguen desbocadas y los ecosistemas aceleran su degradación bajo el deleznable y rebatible argumento del progreso y el crecimiento económico. La organización de periodistas Artículo 19, en el informe Disonancia: voces en disputa habla de la imposibilidad de participar en el espacio cívico por la incapacidad de escuchar las voces que nos dan información que nos permite decidir y ser libres, al tiempo que lamenta cómo, a nivel mundial, en 2019 la libertad de expresión estuvo en su punto más bajo desde hace una década.

El organismo advierte que las tácticas represivas son multiformes y a las viejas estrategias como el silenciamiento de periodistas, cada año se agregan nuevas formas de censura, lo que debe generar la urgencia de protestar y no guardar cómplice silencio, como mudos espectadores pasivos, en lugar de asumir nuestro papel de protagonistas activos, para propiciar los cambios que exigen los nuevos signos de los tiempos y transformar el oscuro y peligroso color del cristal de la parálisis cívica por el radiante y alentador color del activismo ciudadano para conjurar la amenaza de la libertad en riesgo.

¿No lo cree Usted así…? ¡Ánimo!

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